Los permisos que se otorguen a partir de mayo o junio tendrán un mayor grado de incertidumbre cambiaria por el escenario electoral. Qué harán las empresas en un contexto de actividad estancada.

Si la necesidad de que las empresas busquen financiamiento para poder importar generó, desde un principio, un incremento de costos y de precios de los bienes, a medida que transcurran los próximos meses y se acerquen las elecciones, será cada vez mayor la incertidumbre y la necesidad de cobertura por parte del sector privado. Un factor más que empujará la inflación al alza, coinciden analistas y empresarios.

¿Qué ocurre? Hoy las SIRA -permisos de importación- son autorizadas por la Secretaría de Comercio ya con el plazo de pago establecido. Ese proceso generó mayor previsibilidad, pero la extensión de 180 días para las grandes empresas no fue modificada. Hoy, generalmente una pyme puede pagar con dólares oficiales la mercadería del exterior a 60 días, una mediana empresa, a 90 o 120, y una gran compañía, a 180 días, ya que son las que tienen más posibilidad de conseguir financiamiento. Por lo tanto, como las divisas no se otorgan de forma inmediata, la inquietud latente del sector privado es cuánto costará el dólar cuando tenga que comprarlos para pagarle al proveedor. Las firmas calculan la devaluación proyectada -que hoy no supera la inflación mensual- y toman ese valor para costear el producto a fabricar. Le suman la tasa que deben pagar, al banco o al proveedor, por los seis meses de financiación en este caso.

Hasta ahora, las empresas saben que el actual Gobierno evitará a toda costa una devaluación más brusca, pero ¿qué pasará con los precios cuando las importaciones financiadas haya que pagarlas con una nueva gestión? ¿Qué precio del dólar tomarán las empresas con mercadería que reciban a mitad de año, por ejemplo? En el sector empresario no hay nadie que no asuma que el próximo Gobierno va a devaluar durante los primeros 100 días, pero la gran pregunta es cuánto será ese incremento del dólar y si se habilitarán las divisas para hacer frente a toda esa deuda comercial acumulada.

“Yo no veo a este gobierno devaluando, básicamente porque hay un cepo muy fuerte y si ya aguantó hasta las PASO, aguantará un poco más para no hacerle la tarea al gobierno que viene” (Lorenzo Sigaut Gravina)

Esta situación hará que, en la medida de lo posible por el nivel de actividad, las empresas busquen cubrirse y trasladar a precios ese riesgo cambiario. “Yo hoy las SIRA las estoy costeando al MULC más una devaluación del 6% mensual. Quizá en abril o mayo tenga que cambiar la política, de acuerdo a cómo veamos que está el mercado”, afirmó un empresario industrial, quien agregó que hoy la plaza se está contrayendo y si los aumentos son excesivos, se pierde mercado. Pero al mismo tiempo los costos siguen subiendo y las firmas deben sostener sus estructuras.

La empresa también puede optar por cubrirse de otra forma, por ejemplo con bonos dólar linked o con alguna estrategia financiera, sumó el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra. “Yo no veo a este gobierno devaluando, básicamente porque hay un cepo muy fuerte y si ya aguantó hasta las PASO, aguantará un poco más para no hacerle la tarea al gobierno que viene. Pero después es muy probable que haya algún ajuste en el tipo de cambio oficial”, manifestó el analista. Por ende, para él los riesgos de mayor presión sobre los costos de este factor comenzarán a partir de julio.

“Con un agujero de divisas de la magnitud que hay y sin acceso al crédito internacional, pensar que uno puede manejar el tipo de cambio sin una restricción muy fuerte a las importaciones, es difícil. Lo que mucha gente del sector productivo está viendo es que va a haber más restricciones en bienes prescindibles” (Javier Madanes Quintanilla)

De todos modos, otro aspecto no menor que podría jugar en contra de la desaceleración inflacionaria es la restricción de las importaciones producto de la falta de divisas. Hoy las pérdidas de dólares que generará la sequía ya se estiman en unos USD 20.000 millones y el mundo empresario prácticamente da por hecho que habrá, durante el invierno, un recorte de las SIRA y, en consecuencia, una merma en el nivel de actividad. Si este escenario se cumple, la menor oferta de bienes también traerá aparejado un aumento en los precios. Lo que puede atenuar en parte este escenario es el freno de la actividad.

“Veo que vamos a tener un achique de la actividad económica. Eso lo veo imposible de evitar. Creo, efectivamente, que vas a tener una mayor especulación sobre los bienes que se traigan del exterior, cuando te den el permiso, y que el mercado va a operar dinámicamente al tipo de cambio paralelo que en cada momento se dé”, afirmó el dueño de Aluar y Fate, Javier Madanes Quintanilla, quien agregó que lo que más preocupa es la merma en la actividad que generará el recorte de las divisas para la importación.

“Es muy complicado el escenario. Con un agujero de divisas de la magnitud que hay y sin acceso al crédito internacional, pensar que uno puede manejar el tipo de cambio sin una restricción muy fuerte a las importaciones, es difícil. Lo que mucha gente del sector productivo está viendo es que va a haber más restricciones en bienes prescindibles”, sintetizó Madanes Quintanilla en diálogo con Infobae.

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