El informe, elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) entre 200 compañías, revela también que para el 83% de los consultados “ya está siendo afectado” el normal funcionamiento de la firma

Los problemas causados por las trabas en el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), el mecanismo implementado durante la gestión de Sergio Massa para aprobar los permisos (declaraciones) de importación, ya impacta en los inventarios y en las ventas de la empresas, y hasta afecta el normal funcionamiento de las compañías.

Al menos eso es lo que se desprende del un relevamiento realizado por el departamento de Comercio Exterior de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) entre 200 empresas. Según esta encuesta, el 93% de las compañías aseguró que “se redujo” su inventario y sus ventas por la imposibilidad de ingresar mercadería al país. El restante 7% dijo que “se mantuvo”.

En esta línea, el 76% de las firmas respondió que fueron aprobadas menos del 25% de las solicitudes presentadas ante la Secretaría de Comercio en los últimos dos meses. El otro 24% contestó que se dieron curso a más de un 25% de las SIRA pedidas. “Aquellas que tienen la autorización pueden llegar a tener demoras de hasta 90 días en su aprobación”, destacaron desde la entidad.

La CAC consultó también por otras consecuencias. Planteó: “Si la situación persiste, ¿en cuánto tiempo considera que afectará al normal funcionamiento de su empresa? La respuesta del 83% fue que “ya está siendo afectado”, mientras que el 8% aseguró que impactará en un mes; el 7% en dos o más meses; y solo el 2% que no lo afectará.

“Cuando se agrave la situación empresarial y tenga un costo social, ahí el Gobierno va a tomar una determinación de qué hacer. Cuando empiecen a cerrar empresas, hayan despidos y falten productos. Según la encuesta, será en los próximos dos meses”, destacó Andrés Traverso, jefe de Departamento de Comercio Exterior de la CAC, a LA NACION. La entidad envió el informe a la Secretaría de Comercio, pero no recibió ningún contacto oficial.

El Gobierno ajustó las autorizaciones de importaciones con intención de evitar el uso de divisas del Banco Central. La regla general es que las empresas podrán hacerse de dólares oficiales para pagar a sus proveedores en el exterior en cerca de 180 días, aunque hay casos en los que el plazo se estableció en hasta 250 días. Este es un problema para muchas empresas que no consiguen financiación. De hecho, el 6 de cada 10 firmas aseguraron que no pudieron encontrarlo. Además, surgieron casos en los que no se aprueban las SIRA aún teniendo disponibles fondos propios para las transacciones comerciales.

“Este panorama incierto se ve agravado también por la falta de financiación del exterior, ya que el propio sistema de importaciones exige a las empresas, en ciertas condiciones, que los pagos se efectúen a 90 días, por lo que es necesario contar con financiamiento del exterior. En tal sentido, el 61% de las respuestas indicaron que se encuentran con dificultad para conseguir dicha financiación, algo que afecta aún más las operaciones de comercio exterior”, destacó el informe de la CAC.

Matías Tombolini, secretario de Comercio, junto a Sergio Massa, ministro de Economía
Matías Tombolini, secretario de Comercio, junto a Sergio Massa, ministro de Economía

Por otro lado, el 85% dijo que no tuvo contacto con la Secretaría de Comercio a la fecha, aunque les envió a todas las importadoras un Excel de “proyecciones de importación 2023″ para que las empresas completen con las estimaciones de importaciones para el corriente año. LA NACION consultó a fuentes de la cartera que conduce Matías Tombolini, donde respondieron que no tenían comentarios para hacer.

En la encuesta se reflejaron distintos rubros de importación, de acuerdo a lo que contestaron las empresas, aunque no reflejan estadísticamente las cifras oficiales. El 20,5% de los consultados importa bienes de capital; el 33,8%, materias primas; el 14,05%, bienes intermedios; otro 7,44%, piezas y accesorios de bienes de capital; el 24,38%, bienes de consumo; y el resto, vehículos, combustibles y lubricantes.

Respecto del tamaño, el 45,87% son pequeñas empresas, el 31,40% son medianas y el 11,16%, microempresas. En tanto, el 7,85 de las que respondieron son multinacionales y el 3,72 se considera una gran compañía.

“Lo que creo es que se está viendo afectada la industria y lo que tienen por oferta y demanda subirá de precio o las empresas se cubrirán por lo que no están produciendo o generando. No por especulación, sino que por subsistencia. Vienen faltantes, desabastecimiento y menor oferta”, agregó Traverso, que además destacó que la SIRA no es la única traba, sino que las empresas deben enfrentarse a problemas en la Capacidad Económica Financiera (CEF) y a las restricciones que se les presentan en su cuenta corriente única de comercio exterior.

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