La semana pasada comenzó a implementarse el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA); aseguran que todavía no se autorizaron compras de productos que estén bajo licencias no automáticas, mientras que las automáticas “están tardando mucho”

El nuevo sistema para pedir autorizaciones para importar cumplió una semana y, de momento, trajo más beneficios para el Banco Central (BCRA) que para los importadores. Según destacan fuentes del sector de comercio exterior, todavía no se autorizaron pedidos de importación de productos que estén bajo licencias no automáticas (LNA), mientras que las automáticas (LA) “se están demorando mucho”.

El Ministerio de Economía implementó la semana pasada el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), en reemplazo del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), para mejorar el control de los pedidos de autorización y dar “más previsibilidad” en las fechas de pago, según explicaron en el equipo del ministro de Economía, Sergio Massa.

Según pudo saber LA NACION, a aquellas empresas que tienen aranceles de importación bajo licencia automática y fueron aprobadas para importar, se les dio un plazo de 180 días en el que el Banco Central les venderá los dólares. Este plazo es el mismo para las LNA, como dice la normativa del BCRA, aunque todavía no hubo aprobaciones de estos pedidos.

Sin embargo, la mayor preocupación de los importadores está en la letra chica de la nueva normativa, que no contempla la posibilidad de hacer un pago anticipado al exterior, es decir, antes de que se realice el embarque. Solamente se puede cancelar el pago entre 90 y 180 días después de que llega la carga físicamente a la Argentina y se hace el despacho en la aduana (nacionalización de la mercadería). En algunas excepciones se puede realizar el pago antes del despacho, pero no antes de que la mercadería haya sido enviada del lugar de origen.

“Si hago una compra de China, por ejemplo, el envío tarda 60 días. Y recién a partir de que llega y se despacha corren los días para acceder a la compra de dólares para pagar al proveedor”, explicó, en reserva, un empresario del sector.

La imposibilidad de realizar pagos anticipados complica en particular a aquellas empresas que compran en el exterior productos bajo ciertas especificaciones técnicas (a medida), como puede ser un insumo para la producción. “Es algo que el proveedor tiene que armar específicamente para vos y no se permite pagarle de manera anticipada. Esto hace que sea muy complejo para un empresario que le pida un insumo para su producción local. Es algo normal pagar una seña, como cualquier persona que le pide a un carpintero que haga un trabajo para su casa”, se quejan en la industria.

Con las SIMI, si bien había muchos requisitos que se tenían que cumplir, se podía realizar pagos anticipados al exterior, mientras que ahora no se contempla esa posibilidad, según el artículo 1 de la comunicación A7622 del Banco Central que reglamenta el nuevo esquema.

En el equipo económico indicaron a este medio que, “hasta ayer, en la Aduana hubo solo un planteo urgente por parte de Iveco, que ya fue solucionado”.

Las reservas, aliviadas

La implementación del nuevo sistema benefició en los últimos días al Banco Central, que tuvo que vender reservas solo un día, mientras que logró recomprar en los siguientes. De esta manera, desde el lunes 17, la entidad monetaria acumula un saldo favorable de US$7 millones, en comparación con la pérdida de US$344 millones que tenía en los seis días hábiles anteriores al debut de SIRA.

Actualmente, el 29% de los dólares importadores en el país están bajo posición arancelaria de licencia no automática. “Es el nivel máximo histórico alcanzado”, se quejan en el sector.

En el Gobierno, sin embargo, destacan que el nivel de importaciones alcanzó volúmenes altísimos en el año, pero eso se debe a la inflación internacional en dólares y a la recuperación económica, luego de la pandemia.

Según el informe de Intercambio comercial argentino (ICA), que realiza el Indec, en los primeros nueve meses del año, hubo importaciones por un total de US$64.520 millones, lo que significa un incremento de 40,4% con respecto al mismo período de 2021. De ese total, los precios de las compras del exterior aumentaron 19,9%, mientras que las cantidades crecieron 17,1%.

Según explican los analistas económicos, por cada punto del producto que crece la economía, las importaciones aumentan 3% del PBI. “Los valores más altos de importaciones se dieron entre 2011 y 2013, cuando se realizaron compras al exterior por un total superior a los US$73.000 millones. Todavía seguimos detrás de ese número, pese a la inflación. Por lo tanto, todavía sigue siendo recuperación, no crecimiento”, explicaron.

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