China acaba de abrir la puerta a una nueva forma de entender la movilidad aérea. De momento solo es un proyecto embrionario, pero unos investigadores de la Universidad de Xidian ya han logrado demostrar un funcionamiento satisfactorio.

Se trata de la carga de aeronaves en pleno vuelo, algo que ya habíamos visto en aviones de guerra, capaces de tomar mangueras de combustible de una nave suministradora. Pero lo que proponen los científicos asiáticos podría ser una auténtica revolución en las próximas décadas: recarga de drones mediante haces de microondas desde tierra.

El experimento, que según el South China Morning Post se ha contrastado y publicado en la revista Aeronautical Science & Technology, ha puesto en práctica el vínculo electromagnético mediante un sistema terrestre que lanza las microondas a unas antenas instaladas en la parte inferior de un grupo de drones.

Según los investigadores, este proyecto tiene infinitas nuevas posibilidades, como la creación de un nuevo vehículo de guerra  acorazado que desempeñara funciones de plataforma de lanzamiento y vehículo de repostaje a la vez, como hacen los portaviones en el ámbito marino.

Una de las ventajas es que la recarga a distancia se puede efectuar en movimiento, con lo que evitan debilidades estratégicas en entornos bélicos. Un dron parado sería un blanco más fácil y, además, delataría la posición del vehículo repostador.

En el experimento lograron mantener un dron en vuelo activo durante más de tres horas. La principal dificultad que encontraron fue que tenían que mantener los dos aparatos viéndose mutuamente durante todo el tiempo. Si bien sería un importante hándicap en situaciones bélicas, este sistema sería mucho más fácil de implementar en otros usos prácticos de los drones, como los espectáculos visuales.

Sistema de carga terrestre de drones.
Sistema de carga terrestre de drones.Universidad de Xidian

¿Funcionaria el ‘portaaviones terrestre’?

Tal como está planteado actualmente, la respuesta rotunda es que no. El rayo de microondas no es eficiente: solo se aprovecha, siendo optimistas, un cinco por ciento de toda la energía emitida. Es el invento menos eficiente que se ha creado jamás.

Así pues, el objetivo a corto plazo no es mantener el vuelo infinito, sino alargar la autonomía al máximo, para reducir los retornos a la base de carga. Poco a poco, a medida que se vaya perfeccionando la tecnología, se podrá soñar con drones suspendidos en el aire ad eternum, e incluso bases permanentes en medio de la atmósfera, soportadas por miles de drones que reciben energía inalámbrica desde la tierra.

Por Barcelona (La Vanguardia)

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