La escalada del petróleo encarece los fletes mientras la demanda regional de carga cayó 2,8% en abril, a contramano del fuerte repunte fabril en Asia

El costo de encender las turbinas comerciales se disparó de forma dramática para las empresas de transporte internacional durante la temporada de otoño. Las planillas contables de las empresas de aeronavegación registraron un aumento interanual del 121,1% en el combustible para aviones durante el mes de abril. Este violento salto logístico coincidiendo con un encarecimiento generalizado de las materias primas que empujó el precio del petróleo crudo un 77,7%, asfixiando los márgenes de ganancia de los operadores de la región.

La persistencia de los enfrentamientos armados en Oriente Medio clausuró los canales tradicionales de distribución de mercancías y provocó un colapso en los centros logísticos del Golfo Pérsico. Las compañías multinacionales debieron trazar recorridos alternativos de emergencia para eludir las zonas de combate, incrementando notablemente los tiempos de tránsito de los cargamentos pesados. Debido a estas graves alteraciones territoriales, la demanda de carga aérea en Oriente Medio se derrumbó un 18,2% y la capacidad total disponible en esa franja sufrió una contracción histórica del 22,9%.

El mapa del comercio internacional experimentó una fuerte fractura geográfica que benefició exclusivamente a las terminales portuarias e industriales del continente asiático. La región de Asia-Pacífico lideró la expansión global con un crecimiento interanual del 10,5% en el movimiento de fletes aéreos gracias a la solidez de sus circuitos internos de exportación. Las terminales europeas acompañaron esta tendencia con una mejora del 6%, apuntaladas por un sector manufacturero mundial cuyo índice de compras sectorial escaló hasta los 53,4 puntos.

Los indicadores de la industria fabril global arrojaron señales de reactivación estables al posicionar el registro de nuevos pedidos de exportación en los 50,2 puntos, superando el umbral técnico de contracción. Sin embargo, esta reactivación en las fábricas de las potencias todavía debe compensar la vulnerabilidad sembrada por las constantes perturbaciones geopolíticas internacionales. El intercambio de mercancías a nivel mundial venía de sufrir una contracción previa del 2,1% durante el mes de marzo, quebrando una racha positiva de cuatro meses de crecimiento ininterrumpido.

Las compañías aéreas que operan en Latinoamérica y el Caribe quedaron completamente desalineadas del repunte comercial experimentado por las potencias del hemisferio norte. Las terminales locales registraron una caída interanual del 2,8% en la demanda de transporte de mercaderías en sus pistas. La paradoja comercial se agravó significativamente porque la región continuó sumando frecuencias de vuelo, registrando un aumento del 1,2% en la capacidad de bodega disponible que el mercado de exportación fue incapaz de absorber.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo analizó estas asimetrías operativas mediante estadísticas globales que revelan un incremento general del 4% en los volúmenes mundiales de carga. Las autoridades de la entidad empresaria advirtieron que los promedios matemáticos favorables suelen enmascarar situaciones de extrema disparidad financiera entre los continentes. El director general de la IATA, Willie Walsh, detalló la complejidad del escenario al manifestar que “la demanda de carga aérea creció un 4 % interanual en abril, impulsada por los fuertes flujos comerciales con Asia. Sin embargo, esta noticia positiva oculta un entorno operativo más complejo”.

Los fletes internacionales mantuvieron una dinámica comercial sumamente dispar en los diferentes corredores aéreos que unen los mercados de consumo global. Las empresas norteamericanas lograron anotar un crecimiento del 5% en sus operaciones logísticas de altura, mientras que el continente africano sorprendió con un alza del 7,7% en sus despachos de mercancías hacia el exterior. La diferencia operativa radicó en que África aplicó una reducción importante de capacidad, una estrategia de austeridad en bodega que evitó el desajuste de rentabilidad que padece el mercado latinoamericano.

El transporte exclusivo de carga mediante flotas aéreas especializadas se consolidó como el principal salvavidas para el sostenimiento de las cadenas de suministro globales bajo estrés. Las empresas recurrieron a los cargueros puros para garantizar la velocidad de las entregas y esquivar las cancelaciones de las rutas comerciales ordinarias del sector aerocomercial. El titular de la IATA puso de relieve esta tendencia al asegurar que “gracias a que los aviones exclusivamente dedicados a la carga transportaron gran parte de este crecimiento, el transporte aéreo de mercancías vuelve a mantener en marcha las cadenas de suministro en medio de las interrupciones comerciales”.

La estabilización de los fletes aéreos en el cono sur demandará una severa revisión de los planes de negocios de las principales aerolíneas comerciales de la región. Las empresas locales se enfrentan al imperioso requerimiento de corregir el desfase comercial antes de que las pérdidas operativas por volar con espacios vacíos devoren el capital de trabajo. Los próximos meses funcionarán como una prueba de resistencia decisiva para constatar si los operadores logísticos logran revertir la debilidad regional o si la sobreoferta de bodegas termina hundiendo los balances corporativos del transporte latinoamericano.

Fuente: NA.

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