El anuncio del marco para un acuerdo comercial con Estados Unidos abrió interrogantes respecto a las oportunidades reales que se abren al mercado argentino, a la espera de que se conoce la letra chica. Los especialistas remarcaron que las economías de ambos países no se complementan, a la vez que ponen el foco en la geopolitica: China se convirió en el mayor socio comercial de Argentina en septiembre.
Las economías de ambos países son competitivas y no complementarias. El 47% de las exportaciones son competidoras, es decir, productos que el país del norte también vende al mundo, de acuerdo a estimaciones de la consultora Qualy. Sobre todo lo relacionado al agro y el complejo oleaginoso, productos como la soja y sus derivados, maíz y trigo; pero también el sector de la carne, el oro y gas natural.
“Da la impresión que es más una reacción geopolítica respecto al avance de China, que de una política de libre comercio entre ambas naciones”, expresó a PERFIL Anastasia Daicich, economista de Qualy. Varios sectores que se encuentran dentro del acuerdo expresaron que aún no cuentan con “información adicional” en relación al impacto y los alcances en sus respectivas actividades. Una oportunidad que se abre es para el petróleo crudo, según los analistas. Aunque el país del norte también es productor de combustibles, en términos netos es importador.
“Los últimos tres años Argentina exportó anualmente alrededor de US$ 6.000 millones, aproximadamente el 8% del total exportado. En el hipotético caso que vía el acuerdo comercial se duplique el volumen exportado, éste llegaría a sólo US$ 12.000 millones. Es positivo pero no suficiente”, comentó a PERFIL Jorge Berciano, miembro de la consultora Unexar, especializada en comercio exterior.
Sólo dos de los últimos once años la balanza comercial bilateral arrojó saldos superavitarios, en 2024 y lo que va de este año. Entre ambos periodos el saldo acumula US$ 678 millones.
En cuanto a las importaciones, el 53,8% de las compras correspondieron a solamente tres actividades económicas: productos químicos, maquinarias y refinados de petróleo.
Uno de los sectores que se verán afectados es el de la carne de cerdo. “Estados Unidos siempre quiso entrar al mercado local, pero no le daban los precios, ahora hay una caída fuerte en los valores y van empezar a mandar carne”, sostuvo a este medio Juan Luis Uccelli, consultor especializado en actividad porcina.
A eso se suma que el sector ya padece las importaciones desde Brasil. “Va haber una pequeña batalla, el el país vecino va a bajar los precios para no perder este mercado. Los platos rotos los van a pagar los productores y la industria de faena, los matarifes argentinos. Los únicos beneficiados son los importadores”, agregó Uccelli.
El texto del acuerdo también busca reforzar la cooperación para el comercio y la inversión en minerales críticos, sector clave en la transición energética y en la fabricación de baterías. En agosto de 2024 ambos países firmaron el Memorándum de Entendimiento sobre esos recursos estratégicos.
El litio es actualmente el principal motor de expansión del sector minero. Argentina cuenta con unas de las reservas más grandes y es el tercer mayor productor mundial. Para 2033 podría aportar hasta el 20% de la oferta global.
En cuanto al cobre, en la actualidad el país no produce pero comienzan a iniciarse proyectos que implican una inversión potencial de US$ 35.000 millones. “Si esta cartera se concreta, las exportaciones de cobre podrían superar los US$ 11.000 millones anuales hacia 2033”, según BBVA Research.
Por Gonzalo Martínez (Perfil)

