La Argentina podría alcanzar este año el 0,37% de los despachos globales de bienes, por encima de los máximos recientes de 0,36% registrados en 2016 y 2022. Según un análisis de IERAL, las ventas externas superarían los US$100.000 millones en 2026, impulsadas por la recomposición de la producción agrícola tras la sequía y una mayor capacidad de abastecimiento de los sectores extractivos.

El punto de partida son los US$87.000 millones exportados en 2025, un 9,1% más que el año anterior. La mejora se produjo después del piso de 2023, cuando el impacto climático contribuyó a reducir la participación argentina en el comercio mundial al 0,28%, y en los dos años siguientes, esa proporción se recuperó hasta el 0,33%.

El informe vincula este recorrido con la normalización de las condiciones climáticas y la progresiva remoción de restricciones al comercio exterior. Sin embargo, la expansión de los ingresos respondió principalmente a mayores cantidades vendidas y no a una mejora generalizada de los precios internacionales.

Más granos, pero con precios más ajustados

Entre 2023 y 2025, el azúcar de caña aumentó un 638% su participación en el mercado mundial, mientras que los porotos de soja avanzaron un 496% y el trigo y morcajo, un 214%. Estas variaciones corresponden al peso de la Argentina dentro de las ventas globales de cada producto, y reflejan parte de la recuperación frente a una base afectada por la sequía.

En soja, los volúmenes despachados crecieron un 545%, pero los montos ingresados aumentaron un 368%. En trigo, las cantidades subieron un 292% y el valor, un 153%. En ambos casos, la mayor oferta sostuvo el repunte comercial en un escenario de cotizaciones inferiores a las de los años previos.

Fuente: IERAL en base a datos de UN COMTRADE
Fuente: IERAL en base a datos de UN COMTRADE

El girasol también ganó espacio en el mercado internacional, con un aumento del 169% en la participación de sus aceites en bruto y del 70% en los demás aceites de ese cultivo. A su vez, el sorgo registró una mejora del 93% en su cuota mundial, lo que amplió el aporte de los cereales a la recuperación exportadora.

Sin embargo, este no fue igual el caso de la carne bovina, que además de elevar un 65% su cuota mundial, logró un crecimiento de los ingresos superior al de los volúmenes. El informe identificó un comportamiento similar en productos de madera y ajos, cuyas participaciones globales aumentaron un 40% y un 33%, respectivamente.

Fuera del agro, el carbonato de litio y el petróleo crudo ampliaron su presencia mundial un 202% y un 152%. No obstante, el mineral mostró el límite que pueden imponer las cotizaciones internacionales, dado que sus cantidades exportadas crecieron un 170%, mientras que los ingresos apenas subieron un 47%.

El peso de las regiones y los límites para sostener el avance

La distribución territorial del crecimiento mantiene a la región pampeana en una posición central, ya que de allí provinieron casi dos de cada tres dólares exportados por el país, con la soja y el trigo como protagonistas de la recuperación posterior a la sequía. En el NOA sobresalieron el azúcar, con un incremento del 552% en volumen, y el carbonato de litio, con un avance del 170%.

Fuente: IERAL
Fuente: IERAL

El NEA sumó diversidad a través de la madera de pino y la yerba mate, cuyas cantidades aumentaron un 57% y un 48% respectivamente. Mientras que la Patagonia reforzó su aporte energético mediante el crecimiento de la extracción y la infraestructura vinculadas con Vaca Muerta.

Para fortalecer la inserción argentina IERAL señaló la importancia de contar con acceso preferencial y previsible a mercados de alto poder adquisitivo mediante acuerdos comerciales. Aprovechar esas oportunidades también requiere adaptar la oferta a exigencias de trazabilidad, certificaciones ambientales y calidad, condiciones necesarias para llegar a segmentos que pagan mejores precios y presentan menor volatilidad.

El desafío será transformar la recuperación de los embarques en una expansión sostenida, ya que vender más toneladas no garantiza un aumento equivalente de los ingresos. A ese panorama se suman los costos del transporte interno y las deficiencias de infraestructura, especialmente para las producciones alejadas de los puertos, que condicionan el crecimiento exportador.

Fuente: Revista Chacra

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