Los cargos de navegación aérea en Argentina siguen siendo un tema de preocupación para la industria, aunque el diálogo con el Gobierno derivó en la creación de tres grupos de trabajo, según dijo Peter Cerdá, director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), en la conferencia de prensa de apertura del ALTA AGM & Airline Leaders Forum, que se realiza en Ciudad de México hasta el 20 de octubre, y de la cual participa Aviacionline.
La industria espera que esos grupos aporten “mayor transparencia, sobre todo en cómo se gestionan los costes que se están cobrando a las líneas aéreas”, señaló Cerdá, quien calificó como positivo el diálogo mantenido con las autoridades argentinas durante los últimos cuatro meses.
De acuerdo con las cifras que presentó el ejecutivo, Argentina cobra USD 2.761 por cada 1.000 kilómetros a un Boeing 787, mientras que Chile cobra USD 228 al mismo avión. Con esa comparación, Cerdá ubicó a Argentina como el país con los costos de navegación aérea más altos de la región y recordó que este año el incremento fue del 15%, después de una suba del 18% el año anterior.
El origen de la discusión es la Resolución 265/2026 de la ANAC, publicada el 30 de abril, que actualizó la Tasa de Protección al Vuelo en Ruta y la Tasa de Apoyo al Aterrizaje que cobra la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA). Según IATA, el nuevo esquema implicó un aumento del 15% para sobrevuelos internacionales y aterrizajes, y del 359% para la navegación aérea de cabotaje. En aquel momento, IATA y la Cámara de Compañías Aéreas en Argentina (JURCA) reclamaron que la medida se había aplicado sin la consulta previa que establecen los principios de la OACI.
Como respuesta, la Secretaría de Transporte creó el 22 de septiembre, mediante la Resolución 72/2026, una Mesa de Trabajo Conjunta con ANAC, EANA, IATA, JURCA y las aerolíneas que operan en el país. Ese ámbito tiene plazo hasta el 1 de diciembre para entregar recomendaciones técnicas, que no serán vinculantes y no implican por sí mismas una revisión de los valores vigentes.
Para Cerdá, la mejora de la infraestructura es necesaria, pero debe discutirse con quienes la financian. “Hay oportunidades para hacerlo de muchas maneras, pero lo más importante es que hay que tener un diálogo abierto, transparente, tenemos que conocer cómo se van a hacer las inversiones, sobre todo que al final del día el que lo va a pagar es el pasajero o la línea aérea”, afirmó.
En ese punto, a su juicio, estuvo el error del proceso argentino, marcado por “la falta de comunicación y transparencia en la manera en que se ha hecho”. El objetivo de los grupos de trabajo, agregó, es que el sector esté más alineado con los planes del Gobierno y pueda “tener una voz en cómo se va a invertir y con qué se va a invertir”.
Por Edgardo Giménez Mazó

