El Gobierno continúa con las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para lograr el desembolso de USD4.000 y pautar las nuevas metas de reservas y ajuste fiscal

El organismo de crédito permitía un rojo primario de $1.181.000 millones hasta junio. No obstante, en mayo el Gobierno ya tenía acumulado un gasto público de $1.268.952 millones. Es decir que para lograr cumplir la meta deberá cerrar junio con unos $87.952 millones de superávit.

La Secretaría de Hacienda publicará esta semana el resultado fiscal de junio: según la Oficina de Presupuesto del Congreso hubo un recorte en el gasto corriente devengado de 12,5% real anual.

Si bien el FMI había aceptado flexibilizar las metas de acumulación de reservas reconociendo el impacto negativo de la sequía, el objetivo de ajuste fiscal quedó hasta el momento sin modificarse, por lo que es otro de los puntos cruciales en el nuevo acuerdo, con una fuerte baja de los ingresos por retenciones causada por los factores climáticos como escenario. El Fondo había optado por mantener la meta de déficit fiscal por considerarla “esencial para respaldar la desinflación y la acumulación de reservas, aliviar las presiones financieras y fortalecer la sostenibilidad de la deuda”.

Tras una semana de incertidumbre en la que el mismo Gobierno admitió cierta dilación en las negociaciones con el Fondo, este lunes un equipo técnico liderado por el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, se apresta para viajar a Washington para sellar con las autoridades del Fondo un Staff Level Agreement para que el FMI habilite antes de sus vacaciones el desembolso por USD3.881 millones.

Contar con ese monto le permitirá al Gobierno apaciguar la sangría de reservas del Banco Central, que ante la falta de dólares comenzó a suplir con yuanes las intervenciones en el MULC, para abastecer al mercado importador.

De hecho, el estudio analizó que el BCRA, tal como destacó BAE Negocios en las últimas jornadas, “pasó de vender poco más de USD50 millones diarios en junio a más de USD100 millones en la última semana” y que, en lo que va de julio, “se usaron más Yuanes que dólares”. En efecto, el FMI teme que los desembolsos se usen para contener a los dólares oficiales.

Como en general hay una demora de dos semanas entre el acuerdo con el staff y la aprobación del desembolso por parte del Directorio, el Gobierno se enfrenta a la última semana si pretende ahorrar los yuanes para seguir teniendo poder de fuego cambiario.

Fuente: Bae Negocios

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