El acuerdo de asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE), firmado el 17 de enero de 2026 en Asunción y aplicado de manera provisional desde el 1° de mayo, comenzó a evidenciar sus primeros impactos concretos sobre el comercio agroindustrial del bloque regional. Al mismo tiempo, el avance de las exportaciones volvió a poner en el centro del debate el funcionamiento de las cuotas negociadas con el mercado europeo.
La UE otorgó al MERCOSUR 21 contingentes arancelarios para distintos productos agroindustriales, abriendo nuevas oportunidades de exportación con beneficios arancelarios hacia uno de los principales destinos comerciales del bloque.
Entre las cuotas más relevantes figuran las correspondientes a carne bovina fresca y congelada; carne aviar y porcina —esta última aún pendiente de apertura sanitaria—; ajos, ovoproductos, miel, arroz, azúcar, maíz, sorgo, etanol y productos lácteos.
En sentido inverso, el MERCOSUR concedió a la Unión Europea 11 contingentes arancelarios. Cuatro serán permanentes —quesos, ajos, leche maternizada y leche en polvo—, mientras que otros siete, como chocolates y tomates envasados, evolucionarán hacia el libre comercio luego de períodos de entre 10 y 14 años para su desgravación arancelaria desde la implementación del acuerdo.
Cuotas regionales y acceso al mercado
Uno de los aspectos más llamativos del acuerdo es que varias de las preferencias negociadas se encuentran enmarcadas en cupos por cantidades, y estos cupos no responden a asignaciones individuales por país, sino a cuotas regionales administradas para todo el MERCOSUR. Esto implica que los embarques realizados por cualquiera de los socios descuentan cantidades de una misma cuota regional habilitada para el bloque.
En la práctica, el sistema funciona bajo el criterio “primero entrado, primero servido” (FCFS, por sus siglas en inglés): el beneficio arancelario queda para los embarques cuya declaración aduanera es aceptada primero por las autoridades europeas, hasta completar el contingente disponible. Mientras tanto, y hasta que el MERCOSUR defina un mecanismo regional de distribución, la administración de estas cuotas continúa bajo ese esquema cronológico de asignación.
En este contexto, Uruguay ya utilizó el 63% de la cuota sin arancel de arroz habilitada para este año, equivalente a parte de las 6.667 toneladas disponibles en la etapa inicial de implementación del acuerdo, según egún confirmó el 21 de mayo la ministra interina de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi.
La funcionaria recordó que el MERCOSUR deberá informar a la Unión Europea en septiembre cómo distribuirá las cuotas entre los Estados parte para cada producto. En el caso uruguayo, los contingentes de mayor interés corresponden a carne bovina y arroz, debido a que actualmente enfrentan elevados aranceles para ingresar al mercado europeo.
En tanto, las primeras operaciones argentinas también comenzaron a utilizar algunos de los contingentes regionales previstos en el acuerdo. El 20 de mayo de 2026, a solo 15 días de la entrada en vigencia provisional, Argentina completó la cuota para exportar huevos al bloque europeo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, informó al respecto que las ventas alcanzaron las 333 toneladas y correspondieron a huevos provenientes de granjas de Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, procesados antes de su distribución en Europa.
Algo similar ocurrió con la miel. Según explicó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el 3 de mayo de 2026 una empresa entrerriana utilizó en pocas horas la cuota libre de arancel asignada al Mercosur para 2026. El primer envío partió desde Concordia, Entre Ríos, hacia Alemania, con 20.986 kilogramos adquiridos por la importadora Langnese Honig GmbH & Co.
Además, el funcionario destacó que, hasta la entrada en vigor provisional del acuerdo, la miel argentina tributaba un arancel del 17,3% para ingresar al mercado europeo.
Un aspecto relevante es que el equipo técnico del Centro Regional Entre Ríos del SENASA supervisó las condiciones de las salas de extracción, la planta de homogeneización y los protocolos de muestreo, con el objetivo de reforzar el sistema de control sanitario argentino.
Esta verificación se enmarca en las exigencias derivadas del propio acuerdo, que además de la reducción arancelaria incorpora disposiciones vinculadas a la protección de indicaciones geográficas y al cumplimiento de estándares de sostenibilidad, lo que contribuye a que los productos accedan a los mercados internacionales con mayor valor agregado.
Cómo operan las cuotas negociadas
Ante esta situación vinculada al cumplimiento de las cuotas por parte de Argentina y Uruguay, la Lic. en Comercio Internacional Andrea Russo explicó a Aduana News que la discusión en materia de administración de cuotas no tiene relación con las reglas de origen aplicables, las cuales “se mantienen vigentes tal como fueron acordadas, impactando tanto en los productos que están dentro como fuera de la cuota”.
En ese sentido, Andrea Russo señaló que la gran apuesta pasa por acceder al mercado europeo utilizando el beneficio del “arancel cero” dentro del comercio intra-cuota. Una vez cubiertas las toneladas anuales acordadas, el intercambio comercial continúa por fuera de cuota, aunque ya sin las ventajas plenas de desgravación arancelaria negociadas en el acuerdo, las cuales se aplican de manera gradual y en porcentajes anuales, según cada producto.
Según detalló, en el curso de las negociaciones comerciales, suele suceder que para el caso de algunos productos considerados “sensibles” -especialmente agroindustriales- se establece este mecanismo de apertura comercial “cuidada” -por llamarlo de alguna forma-, ya que resguarda en posible shock de los flujos comerciales ante una apertura total. De esta forma, lo regula mediante la asignación de diferentes cupos o cuotas. Es decir, se establece una cantidad limitada de toneladas o unidades que pueden acceder con beneficios arancelarios automáticos.
La Lic. Russo explicó que tal como se manifiesta en varios artículos de diferentes autores y colegas negociadores, hasta el momento, no se definió el mecanismo regional específico para distribuir y administrar esas cuotas entre los socios del MERCOSUR. Por ello, hasta tanto este se establezca, la UE aplica el criterio “primero entrado”. En la práctica, esto significa que la Unión Europea contabiliza el contingente como un cupo del MERCOSUR en su conjunto. De esta manera, el beneficio arancelario se asigna a los embarques que ingresan primero hasta completar la cuota.
Más allá de los desafíos vinculados a la administración de los contingentes, las primeras operaciones ya comenzaron a mostrar el potencial del acuerdo MERCOSUR-UE para dinamizar el comercio regional y ampliar el acceso de productos agroindustriales a mercados de alto valor agregado.
Fuente: Aduana News

