El presidente Javier Milei puso a Vaca Muerta en el centro de su estrategia económica y aseguró que la Argentina puede superar los US$ 100.000 millones en exportaciones anuales.

Durante la apertura de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), destacó el crecimiento de la producción hidrocarburífera y sostuvo que el país necesita replicar el modelo energético en otros sectores.

Ante empresarios, funcionarios y referentes de la industria, Milei afirmó que el RIGI reúne proyectos anunciados por más de US$ 210.000 millones, de los cuales el 45% corresponde al petróleo y al gas. Para el mandatario, los incentivos fiscales y regulatorios son una herramienta para atraer capitales y ampliar la capacidad productiva.

“Un proyecto que no existe no paga ningún impuesto”, argumentó al defender el régimen frente a las críticas por su costo fiscal. También planteó que el objetivo de largo plazo es extender al resto de la economía condiciones que favorezcan la inversión.

Del déficit energético al superávit exportador

El Presidente destacó el cambio en la balanza comercial energética: según las cifras que presentó, pasó de un déficit cercano a los US$ 5.000 millones a un superávit superior a los US$ 10.000 millones. Además, afirmó que la Argentina está cerca de alcanzar el millón de barriles diarios de petróleo y remarcó el crecimiento de las exportaciones de gas.

Entre las obras estratégicas, mencionó el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, una inversión estimada en unos US$ 3.000 millones que, según indicó, permitiría generar alrededor de US$ 15.000 millones anuales en exportaciones. También destacó un acuerdo con Estados Unidos por US$ 7.000 millones para infraestructura crítica.

Milei reconoció que el país todavía necesitó importar cargamentos de gas natural licuado durante el invierno, pero sostuvo que las inversiones en marcha permitirán avanzar hacia un esquema exportador durante todo el año.

En su visión, la energía puede convertirse en una fuente estructural de divisas y contribuir a una transformación más amplia de la economía, junto con el agro y la minería. También rechazó que una devaluación sea la única vía para mejorar la competitividad y puso el acento en la productividad, los impuestos y el gasto público.

Figueroa proyecta a Neuquén entre las grandes exportadoras

El gobernador Rolando Figueroa destacó el crecimiento de Vaca Muerta y sostuvo que Neuquén podría alcanzar a Córdoba en dos años y a Santa Fe en cuatro años. Según los datos que expuso, la provincia ya representa el 9% de las exportaciones argentinas.

El mandatario defendió la cooperación entre provincias para mejorar la competitividad y remarcó que la expansión neuquina también beneficia a las empresas proveedoras de otros distritos. “Ya no competimos con nuestras provincias hermanas; vamos a competir con quienes venden los mismos productos que nosotros en el mundo”, afirmó.

Figueroa también reivindicó el diálogo con la Casa Rosada pese a las diferencias políticas. “Defender Neuquén no es pelearse con el Gobierno nacional”, sostuvo, al plantear que el desarrollo energético requiere acuerdos para ampliar inversiones y exportaciones.

El IAPG destacó inversión, empleo y tecnología

El presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), Ernesto López Anadón, sostuvo que Vaca Muerta puede traccionar la economía mediante inversiones, creación de empleo y mejoras en la balanza comercial.

El directivo destacó que la exposición reúne una participación récord de empresas y permite mostrar la capacidad tecnológica de la industria.

Además, las estimaciones presentadas por el Instituto ubican el superávit comercial energético de 2026 en torno a los US$ 10.000 millones, con potencial para alcanzar entre US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones en los próximos años.

La muestra reúne a más de 590 empresas y forma parte de una agenda que incluye conferencias, encuentros empresariales y actividades de formación. El desafío para el sector será sostener las inversiones, ampliar la infraestructura y convertir los recursos disponibles en mayores exportaciones.

La apuesta oficial es que la energía consolide un flujo creciente de divisas y reduzca una de las restricciones históricas de la economía argentina. El resultado dependerá de que los proyectos anunciados se traduzcan en inversiones efectivas, nueva producción y capacidad para competir en los mercados internacionales.

Por Daniel Barneda (El Economista)

Compartir:

Noticias relacionadas