América Latina y el Caribe crecerán moderadamente en 2026, en un contexto global atravesado por las tensiones en Medio Oriente, la volatilidad energética y la desaceleración económica mundial, según las Perspectivas Económicas Globales del Banco Mundial de junio.
El organismo proyecta que la región crecerá un 2,2 % este año, apenas por debajo del 2,3 % registrado en 2025. Aunque el ritmo continúa siendo limitado, América Latina se verá relativamente menos afectada que otras economías emergentes debido a su menor exposición energética y al impulso de las exportaciones de materias primas, junto con una mejora de las condiciones comerciales.
Según el Banco Mundial, las economías latinoamericanas importan relativamente poco combustible desde Medio Oriente y el Norte de África, lo que reduce su vulnerabilidad frente a las disrupciones en los mercados energéticos internacionales. Al mismo tiempo, varios países de la región podrían beneficiarse del aumento de los precios de los commodities, que contribuiría a sostener las exportaciones, fortalecer los ingresos externos y mejorar las cuentas corrientes.
Sin embargo, el organismo advierte que la inflación seguirá siendo un desafío. El incremento de los costos de la energía, los alimentos y los fertilizantes mantendrá presiones sobre los precios, limitando el margen de los bancos centrales para flexibilizar sus políticas monetarias.
El comercio gana protagonismo
En un contexto de mayor incertidumbre geopolítica y fragmentación comercial, el Banco Mundial destaca el papel de los acuerdos comerciales como una herramienta para sostener el crecimiento y diversificar mercados.
El informe señala que las exportaciones latinoamericanas han mostrado resiliencia y que la mejora de las condiciones comerciales, junto con los acuerdos alcanzados con socios estratégicos, está contribuyendo a fortalecer el desempeño exportador de la región.
En particular, el organismo resalta que la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur ha fortalecido el acceso a los mercados y reducido la incertidumbre para los exportadores.
Asimismo, menciona este acuerdo como un ejemplo de los nuevos marcos de integración económica que incorporan disposiciones de facilitación de inversiones y buscan promover asociaciones económicas más profundas.
El Banco Mundial observa que los acuerdos regionales han adquirido una importancia creciente: actualmente, más del 60 % del comercio mundial se realiza entre países vinculados por acuerdos comerciales regionales, frente al 40 % registrado en 1990.
No obstante, el organismo señala que aún existe un amplio margen para profundizar el comercio intrarregional mediante la reducción de barreras no arancelarias, la modernización de los procedimientos fronterizos y la ampliación del financiamiento al comercio, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
Argentina, entre las economías con mayor crecimiento
Entre las principales economías de la región, Argentina registraría uno de los mayores ritmos de expansión. El Banco Mundial proyecta un crecimiento del 3,6 % en 2026, impulsado principalmente por las exportaciones.
No obstante, advierte que la actividad continuará condicionada por políticas monetarias y fiscales restrictivas. El organismo también destaca la reducción de la inflación tras las medidas de estabilización implementadas por el Gobierno, aunque considera que las condiciones financieras seguirán siendo exigentes.
Brasil crecería un 1,9 % este año, por debajo del 2,3 % registrado en 2025. El menor dinamismo del consumo interno y las presiones derivadas de los mayores costos energéticos explicarían parte de esa desaceleración.
Para México, el Banco Mundial prevé una expansión del 1,3 % en 2026. La evolución de la inversión, la demanda interna y las relaciones comerciales con Estados Unidos serán factores determinantes, especialmente ante la próxima revisión del acuerdo USMCA.
Por su parte, Chile y Perú podrían beneficiarse del contexto de precios elevados para los metales, especialmente el cobre, lo que favorecería sus exportaciones, ingresos fiscales e inversión.
En el conjunto regional, el Banco Mundial también proyecta un desempeño destacado para Paraguay (4,4 %) y Panamá (3,9 %) en 2026, ubicándolos entre las economías con mayor crecimiento esperado de América Latina y el Caribe, por encima del promedio regional previsto del 2,2 %. A continuación, se presenta una tabla, a fin de facilitar su comparación.
Perspectivas de crecimiento en las principales economías de América Latina – 2026 (PIB a precios de mercado – variación porcentual anual)
| Economía | Crecimiento proyectado 2026 |
|---|---|
| Argentina | 3,6 % |
| Brasil | 1,9 % |
| Chile | 2,1 % |
| Colombia | 2,3 % |
| México | 1,3 % |
| Perú | 2,7 % |
| Uruguay | 1,6 % |
| Paraguay | 4,4 % |
| Panamá | 3,9 % |
| Costa Rica | 3,5 % |
Crecimiento moderado
A nivel global, el Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento para 2026 al 2,5 %, frente al 2,9 % registrado en 2025, lo que representaría el ritmo más bajo desde la pandemia.
El organismo advierte que una escalada del conflicto en Medio Oriente podría generar nuevas interrupciones en los mercados energéticos, elevar los precios de los commodities y profundizar las presiones inflacionarias y la inseguridad alimentaria.
Pese a este escenario, el Banco Mundial identifica oportunidades vinculadas a la recuperación gradual del comercio internacional, el avance de la inteligencia artificial y una mayor integración económica regional.
En este contexto, América Latina aparece mejor posicionada que otras regiones emergentes para enfrentar la desaceleración global, apoyada en sus exportaciones de materias primas y en el fortalecimiento de sus vínculos comerciales.
Fuente: Aduana News

