El pasado 5 de octubre, se publicó la resolución 33/2026 de ARCA, que autoriza a la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba a almacenar carga IMO en una zona de 392,40 metros cuadrados de su depósito fiscal. Cubre las clases que pidió la cámara, que son todas menos explosivos y radiactivos.
Sostenemos que esta resolución es de las más útiles del año para quien importa carga peligrosa desde China y que debería repetirse en otros polos industriales del interior, porque la carga peligrosa es la que más necesita un lugar habilitado donde esperar a la Aduana y la que menos opciones tiene.
Verificación
El contexto ayuda a entenderlo. Desde 2025, un contenedor con canal rojo o naranja puede trasladarse, a pedido del declarante, a un depósito fiscal de la misma jurisdicción aduanera para hacer allí la verificación, según la resolución general 5644. Al anunciarla, el organismo reconoció que verificar en la terminal portuaria encarecía las operaciones “por cifras millonarias”. En mayo, la resolución general 5845/2026 reemplazó la presentación de la habilitación municipal de los depósitos por una declaración jurada de idoneidad. Para la mercadería general, el camino quedó más corto.
En la carga peligrosa, el traslado sirve solo si el depósito de destino tiene una zona autorizada para esa clase. Y la sigla IMO en un depósito dice poco sin la lista de clases. El depósito fiscal y nacional que Terminales Río de la Plata habilitó en 2025 en Puerto Buenos Aires, acepta diversas cargas peligrosas, especializándose en manejo de Power Banks a gran escala (BESS) y por su ubicación estratégica permite operar cargas IMO en cercanía de Puerto Nuevo minimizando los riesgos de traslados intensivos. La zona de Córdoba sí incluye la 5.1.
Antes del verano, esa diferencia pesa. El hipoclorito de calcio, el cloro granulado para piletas, es un oxidante de clase 5.1, y la guía que publicaron los clubes de protección e indemnización recomienda no cargar más de 14 toneladas netas por contenedor y mantenerlo lejos de cualquier fuente de calor.
Control previo
La resolución de Córdoba también muestra cómo se llega. En julio, la Municipalidad había autorizado ambientalmente la actividad; el 10 de agosto, la cámara presentó el pedido, y la Aduana revisó los planos y el circuito cerrado de cámaras antes de resolver. El artículo 1° obliga además a mantener vigentes las habilitaciones municipales. Nos parece correcto que, para la carga peligrosa, la Aduana se apoye en la autorización de un tercero y no se conforme con una declaración jurada. La simplificación tiene sentido para la mercadería general; en la peligrosa, el control previo es parte de la seguridad del depósito.
En Chile, el reloj de la carga peligrosa lo pone la autoridad marítima. La Capitanía de Puerto de San Antonio fijó para la terminal de DP World un máximo de 168 horas, sin prórroga, para la carga de depósito condicionado, y de 24 horas, con autorización escrita, para clases como los explosivos. En nuestra experiencia, con esos plazos la operación se arma al revés. Primero se confirma dónde va a esperar el contenedor y quién lo recibe; recién después se cierra la reserva con la naviera. Si la verificación se complica, no queda tiempo para buscar un lugar.
Propuestas
China fue el origen del 25,7% de lo que la Argentina importó en septiembre, según el INDEC. Entre lo que llega desde allí hay baterías de litio, pinturas, adhesivos, aerosoles y químicos de limpieza que, según su composición y cantidad, viajan como carga IMO. Para un importador cordobés, la resolución significa que un contenedor con esa mercadería puede viajar en tránsito hasta su aduana y esperar la verificación en un depósito autorizado para esas clases, sin depender de que haya lugar para su clase en los depósitos del puerto de llegada.
Nuestra propuesta tiene dos destinatarios: a las cámaras y a los operadores de depósitos fiscales de otros polos industriales del interior, que evalúen pedir zonas IMO como la de Córdoba y que las soliciten con la lista de clases explícita, porque es la lista la que define qué carga entra; y a los importadores y despachantes de aduana, que antes de embarcar un producto peligroso desde China confirmen por escrito qué depósito lo va a recibir si toca canal rojo, y que la resolución de ese depósito incluya su clase.
Es una consulta que se resuelve con tiempo antes del embarque. Con el contenedor ya en la terminal, cuesta bastante más.
Por Patricia Quiroga (Trade News)
La autora es socia de SICE Chile, agencia de coordinación de comercio exterior con sede en Santiago, y trabaja en comercio exterior desde el año 2000.

