Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, eligió el Día de la Exportación 2026 —el evento anual de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) en el Palacio Libertad, con Luis Caputo y Pablo Quirno en el escenario— para reabrir la batalla que el Gobierno perdió por puntos en agosto.
Definió al practicaje como “un club de 300 personas”, les atribuyó ingresos de entre 200.000 y 300.000 dólares mensuales y calculó un sobrecosto de USD 60 millones por mes para el comercio exterior, que presentó como cercano a los 1000 millones de dólares anuales. Hasta les reprochó a los anfitriones no haber “bancado” al Gobierno durante el conflicto.
El conflicto es conocido: el decreto 690/2026, publicado el 1° de agosto, modificó el régimen de practicaje vigente desde 1991 proponiendo un registro abierto bajo la Prefectura Naval, libre elección de prestadores, facultad de la ANPyN para fijar tarifas máximas.
La respuesta fue la negación a prestar servicio de parte de los prácticos, lo que dejó a más de 185 buques a la espera de asistencia. Se destrabó en un par de horas con un acuerdo que implicó la suspensión de artículos del decreto, rebaja del 20% en las tarifas y una mesa de trabajo para revisar la normativa.
Un mes y medio después, el discurso confirma que la intención desreguladora está intacta.
Inflación retórica
El Ministro no pierde estrado o streaming disponible para promocionar su campaña desreguladora, que fue brillante en la descongestión administrativa y burocrática del comercio exterior. Pero no puede ser infalible, como lo sigue demostrando con los prácticos.
Por eso sigue siendo curioso cómo insiste en plantear el tema, y lo volvió a hacer en la CERA: US$ 60 millones por mes son US$ 720 millones por año, no “casi USD 1000 millones”… Más que redondeo hay una inflación retórica temeraria.
Luego, y más serio, hablar de “sobrecosto” respecto de los ingresos de 200.000 a 300.000 dólares mensuales de los 300 prácticos, que facturan entre 720 y 1.080 millones anuales, cuando coincide peso por peso con la facturación total de la actividad… Los sobrecostos deberían medirse contra un precio eficiente de referencia, pero si el “sobrecosto” es todo lo que se factura, el precio de referencia implícito debería ser cero y en ese escenario los buques subirían y bajarían por el Paraná sin práctico.
Mesas misteriosas
El argumento de Sturzenegger se apoya al comparar el el practicaje de un Panamax en el Río de la Plata contra puertos como Everglades, a una fracción del costo. John Ryan, presidente de la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje, respondió oportunamente que en Everglades el servicio cubre dos millas náuticas y demora una hora y media; el practicaje del Paraná son cientos de kilómetros de río con calado dinámico. Por esta razón, el sector propuso al Mississippi como benchmark. Contra sistemas fluviales comparables, aducen los prácticos, las tarifas argentinas son competitivas.
El punto es otro: a siete semanas del acuerdo, ¿Qué pasó con la mesa de trabajo acordada en agosto? ¿Se constituyó, sesiona, tiene plazos? El discurso del martes no la mencionó, y no hay información pública sobre su funcionamiento. ¿Los 60 millones que dijo el ministro, son antes o después de la rebaja del 20% acordada?
En el camino
El instrumento institucional creado para resolver el conflicto desapareció del radar, y la discusión vuelve al micrófono.
Sturzenegger demostró que no está rendido. Todo indica que va a volver a la carga. Salvo que aparezca sobre la mesa lo único que faltó siempre: un estudio de costos del practicaje auditable, con benchmark técnico y trazabilidad hasta el flete final.
Si la a rebaja del 20% ya rige, ¿Alguien está midiendo si llegó al costo FOB de una tonelada de soja, o quedó en el camino entre el armador y la agencia marítima?
Por Emiliano Galli (Trade News)

