El escenario global vuelve a tensarse y la onda expansiva llega a los puertos y fronteras de América Latina. Según el último informe de Perspectivas Económicas Mundiales (Global Economic Prospects), el Banco Mundial prevé que la economía global enfrentará una marcada desaceleración, con un crecimiento proyectado de apenas 2,5% para este año.

Este freno, el más agudo desde la pandemia de COVID-19, responde al impacto del conflicto en Medio Oriente, que ha disparado los precios de la energía y reavivado las presiones inflacionarias y las políticas monetarias restrictivas a nivel mundial.

Impacto regional

En este contexto de mares agitados, América Latina y el Caribe (LAC) no saldrá indemne: el informe proyecta que el crecimiento regional se desacelerará al 2,2% en 2026, presionado por una demanda interna aún débil y un menor dinamismo global.

Sin embargo, la región encuentra un soporte de estabilidad en su perfil comercial y energético. Al contar con varias economías que son exportadoras netas de energía, la región ha mostrado una mayor resiliencia frente a la volatilidad cambiaria y los shocks externos de los commodities.

Además, la macro-logística regional recibió un fuerte respaldo institucional: la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur ha fortalecido el acceso a los mercados y reducido drásticamente la incertidumbre comercial para los exportadores del bloque.

La lupa sobre Argentina

Para la Argentina, el Banco Mundial traza un panorama de crecimiento resiliente, aunque condicionado por el estricto ordenamiento de sus cuentas. Las claves operativas y comerciales del reporte marcan lo siguiente:

Política

Se proyecta que el crecimiento de Argentina se mantenga relativamente fuerte y estable, ubicándose en un 3,6% para 2026 y repuntando marginalmente al 3,7% en 2027.

  • Este dinamismo de la actividad estará apuntalado fundamentalmente por el empuje de sus exportaciones.

  • Como contrapartida, la economía doméstica estará limitada por políticas fiscales y monetarias de corte restrictivo.

  • La inflación núcleo ha registrado una fuerte caída como resultado de las medidas de estabilización implementadas previamente por el gobierno, aunque las condiciones monetarias siguen siendo estrictas.

  • El estatus de Argentina como exportador neto de petróleo le otorga una cobertura clave en los términos de intercambio frente al actual shock energético global.

Contrastes logísticos en la región

El empuje proyectado para Argentina contrasta con la moderación que experimentarán sus principales socios. En Brasil, la mayor economía de la región, el crecimiento se ralentizará al 1,9% en 2026 en medio de un menor crecimiento del consumo. El gigante sudamericano recién lograría un leve repunte al 2,1% promedio entre 2027 y 2028, a medida que la desinflación permita al Banco Central relajar la tasa de interés.

Por su parte, el frente logístico en el norte de la región tiene sus propios nubarrones. Con un crecimiento proyectado de solo 1,3% para este año, México sentirá el peso de una menor demanda externa y la elevada incertidumbre de política comercial de cara a la renegociación del acuerdo USMCA con Estados Unidos y Canadá.

En definitiva, el tablero global de 2026 exige a los operadores del comercio exterior navegar con cautela. Si bien los altos precios de la energía benefician a los exportadores netos sudamericanos y los nuevos acuerdos comerciales abren puertas clave en Europa, el encarecimiento global del crédito y el freno en la demanda imponen un techo para la reactivación definitiva de las economías de la región.

Fuente: Aduana News

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