La IATA reunirá a 1.700 delegados entre el 6 y el 8 de junio, con debates sobre sostenibilidad, inteligencia artificial y costos del sector
Río de Janeiro concentrará desde el sábado la atención de la industria aérea mundial con la realización de la 82ª Asamblea General Anual de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional y la Cumbre Mundial del Transporte Aéreo. El encuentro se desarrollará entre el 6 y el 8 de junio en el Windsor Oceânico Convention Center. La cita vuelve a Sudamérica después de más de dos décadas y coloca a Brasil como centro de discusión sobre el futuro del transporte aéreo.
La cumbre reunirá a cerca de 1.700 delegados de todo el mundo, entre directivos de aerolíneas, funcionarios, reguladores, fabricantes, especialistas y prensa especializada. El evento será organizado por LATAM Airlines Group, que actuará por primera vez como anfitrión de la asamblea. La presencia de los principales actores del sector le dará a la región una vidriera internacional en un momento de recuperación y expansión del mercado aéreo latinoamericano.
La última edición de la asamblea de la IATA en Sudamérica se realizó en 1999, también en Río de Janeiro. Ese antecedente marca la importancia simbólica de la nueva convocatoria, porque la región vuelve a ocupar un lugar central dentro de la agenda global de la aviación. El regreso también expone el peso estratégico de América Latina en una industria que busca crecer, modernizarse y resolver problemas estructurales.
La agenda estará atravesada por temas que definen el presente del sector. Entre los puntos previstos aparecen el uso de inteligencia artificial en operaciones aéreas, la disponibilidad de combustibles sostenibles, la evolución del comercio global y el impacto de los conflictos geopolíticos sobre el espacio aéreo. También habrá debates sobre derechos de pasajeros, regulación, automatización, datos y transformación de la experiencia del cliente.
La sostenibilidad será uno de los ejes más sensibles de la discusión. El desarrollo de combustibles sostenibles de aviación, conocidos como SAF, aparece como una herramienta clave para reducir emisiones, aunque su disponibilidad todavía plantea desafíos para las aerolíneas. La cumbre también abordará cómo acelerar la descarbonización en un contexto donde la cadena de suministro limita la incorporación de aeronaves y tecnologías nuevas.
El encuentro incluirá la presentación del informe anual del director general de IATA y una actualización del panorama financiero de la industria para 2026. También se prevén paneles como el CEO Forum, donde líderes del sector analizarán oportunidades, riesgos y tendencias. Esas discusiones buscarán combinar diagnóstico económico, visión regulatoria y planificación operativa frente a un escenario internacional incierto.
La reunión llega cuando la aviación latinoamericana muestra un dinamismo superior al promedio global. Datos recientes de IATA indican que la demanda aérea en la región registró incrementos interanuales del 8,8% en 2025, con una expansión de la capacidad del 11%. Brasil aparece como el principal mercado regional y como una de las claves para explicar el crecimiento del sector en Sudamérica.
El transporte aéreo en América Latina y el Caribe genera alrededor de 240.000 millones de dólares en PIB y sostiene más de 8,3 millones de empleos. Esos datos ubican a la aviación como una actividad relevante para la conectividad social, el turismo, el comercio y el desarrollo económico. Sin embargo, el crecimiento convive con obstáculos que pueden afectar la rentabilidad de las compañías y el acceso de los pasajeros.
Entre los desafíos estructurales se mencionan la elevada carga impositiva en varios países, la fragmentación regulatoria y la necesidad de modernizar infraestructuras aeroportuarias. También pesa la volatilidad de los costos, especialmente el precio del combustible, que sigue siendo una variable crítica para las aerolíneas. A nivel global, la industria enfrenta menor crecimiento económico, tensiones comerciales y restricciones en la cadena de suministro.
El CEO de LATAM Airlines Group, Roberto Alvo, destacó el regreso de la cumbre a Sudamérica y afirmó que “luego de más de 20 años, la industria aérea podrá reunirse nuevamente en Sudamérica, lo que refleja la creciente importancia de la región y el enorme aporte de la aviación como motor de crecimiento económico, conectividad social y desarrollo sostenible”. También expresó que la compañía está “tremendamente orgullosa y agradecida” por haber sido elegida como anfitriona. Su declaración ubicó a Brasil como el principal mercado del grupo y como una economía central para la región.
El director general de la IATA, Willie Walsh, sostuvo que “estamos entusiasmados de aceptar la oferta de LATAM para albergar la 82ª Asamblea General Anual de la IATA en Río de Janeiro”. Además, recordó que “la última vez que la AGM de la IATA se celebró en Sudamérica fue en 1999, también en Río”. Para Walsh, el encuentro permitirá evaluar los cambios ocurridos en más de dos décadas y mostrar el potencial de la aviación como fuerza estratégica para impulsar prosperidad.
La asamblea también servirá para aprobar políticas sectoriales y elegir el consejo de administración de la IATA. La organización agrupa a unas 350 aerolíneas a nivel global, por lo que sus definiciones tienen impacto sobre buena parte del transporte aéreo internacional. El resultado pendiente será cómo la industria traduce los debates de Río en decisiones concretas frente a costos, sostenibilidad, regulación y conectividad.
Fuente: LA17

