El Aeropuerto Internacional de Rosario podría empezar a mirar mucho más allá de los vuelos de pasajeros. En el Gobierno de Santa Fe comenzaron a estudiar qué hacer con unas 500 hectáreas de propiedad provincial ubicadas dentro del predio del AIR, una reserva estratégica que hasta ahora permanece casi fuera del radar público.

El terreno está a la altura de la terminal, pero hacia el norte de la pista, cerca de la cabecera opuesta. Por su tamaño, ubicación y acceso directo a la infraestructura aeroportuaria, en el Ministerio de Desarrollo Productivo creen que allí podría desarrollarse un proyecto capaz de cambiarle la cara al aeropuerto.

La idea que pica en punta es la creación de un polo logístico orientado al transporte de cargas, especialmente para captar productos que hoy recorren cientos de kilómetros hasta Ezeiza antes de salir del país por vía aérea. Uno de los ejemplos que miran con atención son los arándanos tucumanos, que actualmente bajan hasta Buenos Aires para exportarse.

El esquema que seduce a la Provincia apunta a convocar inversión privada para construir y operar ese espacio durante un plazo determinado. Así, el Estado pondría en valor un predio clave y los inversores podrían administrar una plataforma logística con conexión directa al aeropuerto, la región productiva y los principales corredores viales.

Pero el abanico no se cierra ahí. Como el terreno tiene una enorme escala y acceso a la pista, también aparece sobre la mesa la posibilidad de atraer a alguna aerolínea interesada en instalar allí una base de mantenimiento, una idea que años atrás llegó a rondar en torno a compañías como Gol Linhas Aéreas.

Por ahora, todo está en etapa inicial. No hay proyecto cerrado ni licitación en marcha, pero sí una decisión política de empezar a mirar esas tierras como una oportunidad estratégica para el futuro del AIR.

En un contexto donde la Provincia busca potenciar la conectividad, sumar rutas y convertir al aeropuerto en una pieza más fuerte del mapa productivo, esas 500 hectáreas aparecen como una carta silenciosa pero potente: un espacio capaz de transformar al AIR en algo más que una terminal de pasajeros.

Fuente: InfoFunes

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