El gigante asiático se consolida como el segundo socio comercial del país, traccionado por la agroindustria y el litio. Pese al hito, el déficit comercial bilateral persiste y superó los US$ 8.000 millones.

En un año de dinamismo comercial sin precedentes, la República Popular China se afianzó como un actor indispensable para el comercio exterior argentino. Según datos consolidados de 2025, las ventas nacionales hacia el país asiático representaron el 11% del total exportado, alcanzando una cifra superior a los US$ 9.700 millones, el nivel más alto registrado en la historia del intercambio bilateral.

Este crecimiento se apoya en la demanda estructural de China por alimentos y materias primas. Mientras que el gigante asiático mantiene un superávit global de US$ 1,2 billones, su balanza agroindustrial es deficitaria, lo que encaja con la matriz productiva argentina: el 88% de las exportaciones a ese destino durante el último año correspondieron al sector agroindustrial.

Los productos de la «dependencia» china

La relevancia del mercado chino es total en sectores específicos donde absorbe más de la mitad de la producción exportable de Argentina. En 2025, China fue el destino de:

  • 96% de la carne bovina congelada sin deshuesar.
  • 93% del poroto de soja y de los cueros.
  • 91% del sorgo.
  • 77% del carbonato de litio.

En términos de valor monetario, los complejos de soja, carne, cueros y litio explicaron el 85% de los envíos. A nivel federal, China se posicionó como el principal cliente para las provincias de Jujuy, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y La Pampa, y como el segundo socio estratégico para el corazón productivo de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

El desafío del déficit estructural

A pesar del récord exportador, la Argentina no logra revertir el signo negativo de la balanza comercial, una tendencia que se mantiene desde 2008. En 2025, las importaciones desde China superaron a las ventas por más de US$ 8.000 millones.

El perfil de las compras a China está dominado por manufacturas de alto valor agregado y tecnología, como computadoras, teléfonos celulares y componentes electrónicos. Sin embargo, el vínculo también es vital para el campo local: durante el último año se importaron fertilizantes chinos (principalmente fosfatados) por más de US$ 380 millones, insumos esenciales para las campañas agrícolas nacionales.

Perspectivas y agenda futura

El puerto del Gran Rosario (Up River) continuará siendo el nodo central de esta relación comercial. De cara al futuro, la agenda bilateral busca profundizar la inserción argentina mediante la ampliación de protocolos sanitarios para envíos de trigo, maíz y harina de soja, además de la rehabilitación del mercado para la carne aviar.

El reto principal para las autoridades argentinas será sostener este crecimiento exportador sin profundizar el desequilibrio comercial que caracteriza la relación con su segundo mayor socio global.

Fuente: El Inversor

Compartir:

Noticias Relacionadas