Nuestros funcionarios y gobernantes latinoamericanos son expertos
vendedores de humo Y nosotros somos los incautos compradores.
Las tantas veces que firmaron o estuvieron por firmas acuerdos que
proyectaban grandes beneficios para todos ya deberían haber derrotado a la
credulidad de los más tontos. Pero, parece que todavía hay personas que
siguen creyendo.
Para no ir demasiado atrás en el tiempo abarquemos el relato de los
últimos sesenta y cinco años.
En 1960 nacieron la ALALC y el MCCA. La primera tenía como objetivo crear
un espacio de libre comercio a nivel latinoamericano. Nunca lo hubo. El
segundo pretendía crear en Centroamérica un mercado común. Tampoco lo
hubo.
En 1969 se creó el Grupo Andino destinado a integrar a los asociados. Hoy
se llama Comunidad Andina de Naciones, un título que excede a la realidad
de su escasa evolución sin contar, además, la salida de dos de sus
miembros más importantes hace ya muchos años.
Más adelante, en 1975, se creó el CAUCE entre Argentina y Uruguay a los
efectos de crear la complementación económica entre ambos países.
Adivine el lector: tal complementación no existió nunca.
Pasaremos por alto los detalles de fracasos tales como el SELA, el ALBA o
la UNASUR que fueron establecidos y puestos en funcionamiento, pero que hoy
parecen ya olvidados.
Otro fracaso fue el ALCA que llevó una pérdida de tiempo de casi quince
años para ponerlo en práctica para al fin terminar penosamente en Mar del
Plata en diciembre de 2005 en un acto en el que participaron el
histriònico presidente de Venezuela coronel Chávez, Diego Maradona y la
Sra. de Bonafini.
La ALADI no ha logrado llegar a su objetivo de un mercado común
latinoamericano, algo tan lejano como la estrella polar. Una quimera, tema
de una novela de ciencia ficción.
El Mercado Común del Sur (Mercosur), tampoco ha logrado establecer un
mercado común como era su objetivo en el Tratado de Asunción, y hasta ni
siquiera la más modesta unión aduanera planeada en 1994 que se creyó era
alcanzable ante los tropiezos para cumplir el primer objetivo.
El Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, cuyo
acuerdo marco cumplió en diciembre pasado los treinta años.
Reiteradamente se han fijado fechas para su firma. Fechas que nunca se
cumplieron, siendo la última de ellas el pasado 20 de diciembre. Sería
hora de considerar dado por terminado el tema y no perder más tiempo con
los europeos, encarando eso sí, acuerdos por ejemplo con China, que es el
primer socio comercial actual de Argentina y Brasil, además de ser una de
las dos grandes potencias económicas mundiales. Se pueden agregar
negociaciones con otros países también con países importantes como
Canadá, Estados Unidos, Indonesia, Vietnam y principalmente India.
La humareda más cercana en el tiempo es el supuesto acuerdo (nunca se supo
de qué tipo, ni cuál era su contenido, ni cuáles sus disposiciones
concretas si es que existen) entre Argentina y Estados Unidos que llenó
las páginas de los diarios durante unos días en el mes de noviembre
pasado, pero que no se ha firmado y del cual ya nadie habla desde entonces.
En síntesis, es necesario terminar con los anuncios de los vendedores de
humos tan desilusionantes y también con los incautos compradores cada vez
más tontos.
Por Carlos Canta Yoy (Todocomex)

