Las congestiones en los puertos chinos y la escasez de contenedores comienzan a impactar en los plazos y costos de los embarques hacia la Argentina
La flexibilización de las importaciones está modificando de manera acelerada el panorama del comercio exterior en la Argentina y abre un nuevo frente de desafíos para las pequeñas y medianas empresas, particularmente en materia de logística internacional. El incremento en el volumen de operaciones comienza a generar tensiones en las cadenas de suministro, con impactos directos en los tiempos de entrega, los costos y la previsibilidad de los embarques.
Desde el sector advierten que el mayor movimiento de cargas ya se refleja en congestiones en los principales puertos de China, uno de los principales orígenes de los productos que llegan a la región. Esta situación provoca demoras en la salida de buques, dificultades para conseguir contenedores y cambios de último momento en los cronogramas, factores que complican la planificación de las empresas importadoras.
En el caso argentino, la normalización del flujo de importaciones permitió en los últimos meses descomprimir niveles de stock y acortar los plazos de reposición. Sin embargo, especialistas anticipan que durante 2026 podría volver a intensificarse la presión logística, a medida que se consolide la demanda y crezcan los volúmenes transportados.
Uno de los puntos críticos, según los operadores, es que muchas pymes todavía organizan sus compras externas con una lógica similar a la del mercado interno, sin contemplar variables propias del comercio internacional. Entre ellas se destacan las demoras en origen, los procesos documentales, la estacionalidad de los fletes y la denominada “última milla”, que puede definir el costo y la eficiencia del abastecimiento.
A nivel regional, el interés por productos de origen chino continúa en alza. Según el último Maersk Global Market Update, durante el segundo trimestre de 2025, las exportaciones del gigante asiático hacia América Latina mostraron un crecimiento interanual cercano al 17%, impulsadas principalmente por bienes tecnológicos y maquinaria, lo que refuerza la presión sobre las rutas marítimas y la infraestructura portuaria.
En este contexto de mayor apertura y competencia, los especialistas coinciden en que las pymes deberán ajustar sus estrategias logísticas, profesionalizar la gestión de sus cadenas de suministro y anticiparse a posibles cuellos de botella si quieren sostener su competitividad en un entorno cada vez más dinámico y exigente.
Fuente: Infobrisas

