Este lunes la Terminal 4 del Puerto de Buenos Aires quedó paralizada por un paro de capataces portuarios que suspendió por completo las operaciones de importación y exportación. La medida generó preocupación inmediata entre transportistas, despachantes de aduana y operadores de comercio exterior que dependen de este nodo estratégico

Los primeros en advertir el conflicto fueron los transportistas, que en las primeras horas de la mañana encontraron bloqueado el acceso. Poco después, el Centro de Despachantes de Aduana (CDA) confirmó públicamente la interrupción y advirtió sobre las consecuencias en la dinámica del puerto: “El cese de actividades impacta directamente en la planificación de importadores y exportadores”.

La Terminal 4 es clave en el movimiento de contenedores en la dársena norte y su parálisis derivó en una acumulación de camiones en los accesos. A diferencia de otros incidentes menores, la medida afectó tanto a importaciones como exportaciones, lo que encendió alertas sobre un posible efecto dominó en los próximos días si no se alcanza un acuerdo.

El paro se inscribió en un contexto de reclamos laborales vinculados a condiciones de trabajo y acuerdos salariales. Aunque el gremio no difundió un comunicado oficial, fuentes del sector señalaron que la medida apuntó a presionar en medio de negociaciones que incluyen turnos de trabajo, seguridad operativa y ajustes pendientes.

Al cierre de la jornada, no se había informado la duración de la medida ni se habían fijado reuniones formales para destrabar el conflicto. Sin embargo, trascendió que tanto las autoridades portuarias como representantes del Ministerio de Trabajo podrían intervenir en breve.

La interrupción reforzó la fragilidad del sistema logístico del comercio exterior argentino, donde cualquier corte de actividades repercute de manera inmediata en sectores sensibles como el de mercadería perecedera, insumos industriales y piezas de reposición.

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