Mientras los principales análisis se enfocan en las oportunidades de exportación, la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) destacó la firma del acuerdo comercial entre Argentina y los Estados Unidos: los sectores beneficiados, los desafíos de implementación y los cambios inmediatos que facilitan las compras a EE.UU.
“Debe ser interpretado como un hecho político y económico de alto impacto, que excede ampliamente su contenido técnico inmediato”, destacó la CIRA y puso el foco en el escenario internacional actual “atravesado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas globales de valor, friendshoring y acuerdos entre economías afines”.
Este entendimiento, que es la primera novedad en las reglas del comercio tras la creación del Mercosur- 30 años atrás- constituye “una señal clara de reinserción internacional y de alineamiento con los principales centros económicos del mundo”, marcaron los empresarios importadores.
Desde la visión de los importadores, el pacto beneficia principalmente a las industrias que compiten por calidad y tecnología más que por precio. Aquellos sectores intensivos en bienes de capital e insumos importados encuentran ahora un horizonte más claro. En ese sentido, desde CIRA mencionaron a Bienes de capital y maquinaria industrial; Industria automotriz y autopartes; Energía y Oil & Gas; Minería y minerales críticos; Químicos, petroquímicos y farmacéuticos; Electrónica, tecnología y TIC y Agroindustria.
AGILIZACIÓN INMINENTE
Una de las particularidades más disruptivas, según el análisis del sector privado, es la inmediatez. No hay cronogramas de desgravación a 10 o 15 años. Lo que se acordó rige desde el primer día, tras su tratamiento y posterior aprobación en el Congreso de la Nación.
Del lado argentino, se establecieron tres vías. El Arancel 0% inmediato (EIF) para determinadas posiciones arancelarias que pasan a tributar 0% desde la entrada en vigor del acuerdo, sin etapas intermedias ni revisiones posteriores. Este tratamiento aplica a un conjunto acotado de productos, principalmente alimentos y bienes específicos, y genera un impacto inmediato en costos y previsibilidad; el Arancel reducido al 2% inmediato (R2) y Cuotas con arancel 0% (TRQ) para productos considerados sensibles que se renuevan anualmente y requieren planificación comercial y logística por parte de las empresas.
Por su parte, Estados Unidos no modifica su arancel base, sino que elimina o limita los recargos adicionales que pesaban sobre los productos argentinos, otorgando un alivio inmediato a los exportadores locales.
Tanto el acuerdo con EE. UU., como el proceso Ue–mercosur, representan una “oportunidad estratégica” para que “la Argentina abandone una lógica defensiva y avance hacia un modelo de comercio exterior previsible, competitivo y orientado al desarrollo”, planteó CIRA.

