La montaña rusa diplomática del acuerdo Unión EuropeaMercosur sumó un nuevo y complejo capítulo.

Para Horacio Augusto Pereira, investigador senior de la Universidad Austral, no estamos ante un final, pero sí a una “demora prolongada”. Según el analista, el proceso de revisión de compatibilidad normativa ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea podría demandar “fácil de 12 a 18 meses”.

Este traspié suma tiempo a un proceso que ya resonaba incierto dado que, para su entrada en vigencia, el tratado debe ser aprobado por los congresos de los países del Mercosur y por el Parlamento Europeo y los veintisiete países.

Este proceso legislativo llevaría “por lo menos todo el presente año”, señaló Carlos Canta Yoy, especialista en Derecho Internacional y asesor de Centro de Despachantes de Aduana (CDA). “Teniendo en cuenta experiencias anteriores sobre la puesta en vigencia de los acuerdos preferenciales soy un tanto escéptico, especialmente porque no será fácil pasar el filtro de la oposición de algunos países europeos”, mencionó.

En este sentido, Pereira agrego que “en el mejor escenario” si la justicia avanza de forma favorable “los estados miembros de la Unión Europea volverán a abrir el debate y podrán revisar sus posiciones”.

Esto, en concreto, significa que “volverá el lobby de los sectores sensibles como el agro que buscará hacer presión para introducir ajuste o mayores garantías”.

MILLONES EN JUEGO

La demora no es solo una cuestión de plazos burocráticos, sino que tiene un impacto económico tangible en la estructura de incentivos de la agroindustria argentina. El eje central del acuerdo para el país es la eliminación y limitación de los Derechos de Exportación (DEX).

De acuerdo con un análisis técnico basado en modelos de

En el agro ya había escenarios optimistas sobre mejoras en la producción por el acuerdo

equilibrio parcial, que elaboraron Fundación INAI y la Bolsa de Cereales, la entrada en vigor del acuerdo transformaría el horizonte productivo nacional hacia la campaña 2034/35:

En materia de producción se estima que la cosecha total de cereales y oleaginosas podría saltar de los 155 millones de toneladas (escenario base) a 173 millones de toneladas en un contexto de mayor tecnología y previsibilidad.

Esta mejora, refleja un incremento en el ingreso de divisas que podría pasar de los u$s 33.230 millones actuales a casi u$s 42.000 millones, gracias a la mejora en los precios relativos y la eliminación de trabas.

Por cultivo, el trigo podría sumar hasta 6,8 millones de toneladas adicionales, el maíz 20 millones y la soja 12,1 millones.

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