En los últimos años, tres aerolíneas anunciaron que comenzarían a volar bajo bandera argentina: Domus Airways, Hummings Airways y Joy Airline. Anuncios que fueron muy bien recibidos, y hasta impulsados desde el Gobierno, en coincidencia con su proyecto de dotar al país de una mayor apertura y competencia aérea.
Históricamente, para registrar y poder operar una línea aérea en la Argentina o para sumar nuevas rutas, había que esperar que al gobierno de turno se le antojara convocar a una audiencia pública. Es así que, desde el 2005 hasta el 2016, no hubo llamados en lo que se entendía como una forma de evitarle competencia a Aerolíneas Argentinas que estaba nuevamente, a partir del 2008, en manos del Estado. La llamada del 2005 había sido solo a efectos de generarle competencia a la Aerolíneas Argentinas de Marsans.
Con la llegada a la presidencia de Mauricio Macri, surge el interés de abrir el mercado a través de un programa que se bautizó “la revolución de los aviones”. De las audiencias públicas del 2016 y el 2018 surgieron varias empresas, de las cuales perduran Flybondi y JetSmart.
Un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de finales de 2023, ya bajo la gestión de Javier Milei, modificó el Código Aeronáutico, eliminando la obligatoriedad de pasar por audiencia pública para obtener rutas aéreas. Ahora es muy fácil, pero para quienes aspiren a operar como línea aérea es necesario, entre otras cosas, obtener el preciado CESA. Es decir, el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos, documento oficial que emite la ANAC que certifica que el explotador posee la capacidad técnica, operativa y la seguridad necesaria para llevar a cabo servicios aéreos, y que autoriza a una empresa a realizar vuelos comerciales, ya sean de transporte de pasajeros o carga.
¿Cuál es el grado de avance en la obtención del CESA de las aspirantes a convertirse en aerolíneas comercial que ya han hecho pública su intención?
Domus Airways, cuyo fundador y CEO es Damián Luis Toscano, cuyo curriculum destaca haber desarrolla el “proyecto” Alas del Sur, que en 2016 fue vendida a JetSmart para acelerar el surgimiento de la filial de esta en la Argentina, anunció en enero de 2025 su proyecto de una aerolínea que volaría aviones de entre 60 y 120 plazas, incluyendo la ruta Buenos Aires–Miami, con un servicio definido como “boutique”, para posicionándose como una alternativa intermedia entre las low cost tradicionales y las aerolíneas de servicio completo.
En lo que se refiere a la obtención del CESA, no tendría demasiados avances por lo que estaría recién entre las fases uno y dos – sobre cinco-, es decir en la etapa de pre solicitud y solicitud formal lo que implica “en la presentación de manuales de mantenimiento, documentación legal y financiera y documentación legal”.
La otra compañía es Hummings Airways, aerolínea regional que hace dos años está volando, pero con el CESA de American Jet y luego con el de Royal Class, quienes a su vez figuran como propietarios de los aviones con que opera: un Metro 23 LV-ZXA de Royal y la otra, matrícula LV-BYM, de American Jet, por lo que la empresa opera como comercializadora.
No obstante, en lo que respecta a su CESA, el trámite avanza superando la fase 3 (evaluación de la documentación) rumbo a la 4, donde ya es necesario contar con un avión dado que implica verificar instalaciones, aeronaves, entrenamiento de tripulaciones y realizar vuelos de demostración.
La última en aparecer en el mercado es Joy Airlines, un proyecto que encabeza el ex creador y CEO de Southern Winds, Juan Maggio, que se presenta como aerolínea regional. Joy sería el nombre de fantasía de la empresa Buenos Aires International Airlines que en la audiencia de 2018 habría pedido 178 rutas, aunque nunca llegó a operar. Es, sin duda, el proyecto que está más avanzado, transitando la fase 4 para obtención del CESA, y ya para fines de abril estaría recibiendo un primer Bombardier CRJ-200 LR para 50 pasajeros indispensable para completar la certificación.
Fuente: Aviación News


