El mercado global de freight forwarding afronta 2025 con un crecimiento real estimado del 2,9 %, hasta alcanzar un volumen cercano a los 232.000 millones de dólares, según las previsiones de Ti. Más allá del dato agregado, el ejercicio se caracteriza por una evolución diferenciada de los flujos y por un entorno que exige a los operadores logísticos una lectura estratégica más fina del mercado.
El crecimiento del comercio internacional y la progresiva recuperación de la actividad manufacturera están sosteniendo la demanda, con un avance del 3,1 % en el transporte marítimo y del 2,8 % en la carga aérea. Para los directivos del sector, este equilibrio entre modos refleja un contexto de normalización operativa tras años de volatilidad, pero también una mayor exigencia en términos de planificación, capacidad y rentabilidad.
Desde el punto de vista macroeconómico, el escenario es moderadamente favorable. El Fondo Monetario Internacional sitúa el crecimiento global en el 3,2 % para 2025, apoyado en políticas fiscales expansivas y una inflación más contenida. Sin embargo, la introducción de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos ha vuelto a poner de manifiesto la sensibilidad de las cadenas logísticas a los cambios regulatorios, provocando un adelanto de importaciones en el primer semestre y generando picos de demanda que obligan a una gestión más dinámica de capacidad y precios.
En paralelo, la inversión en tecnología —especialmente en inteligencia artificial— se consolida como un factor estructural de crecimiento, impulsando tanto la actividad económica como determinados flujos logísticos de alto valor añadido.
Reconfiguración de flujos y oportunidades por regiones
Los mercados emergentes vuelven a desempeñar un papel clave en la configuración de los flujos globales. El aumento de la producción agrícola en Brasil, los estímulos fiscales en China, la moderación de la inflación en India y el repunte de la inversión en Indonesia están contribuyendo a sostener la demanda internacional de transporte. Para los operadores logísticos, esta evolución refuerza la necesidad de contar con redes flexibles y capacidad de adaptación a cambios regionales en la oferta y la demanda.
La Organización Mundial del Comercio ha revisado al alza su previsión de crecimiento del comercio mundial de mercancías hasta el 2,4 %, confirmando una tendencia de fondo que, si bien es menos explosiva que en ciclos anteriores, resulta más estable y predecible. Este contexto favorece estrategias centradas en la eficiencia operativa, la optimización de costes y la especialización sectorial.
Tecnología, valor añadido y diferenciación competitiva
Uno de los principales vectores de crecimiento en 2025 es el comercio de bienes vinculados a la inteligencia artificial, como semiconductores, servidores y equipamiento de telecomunicaciones, que han concentrado cerca de la mitad del crecimiento del comercio mundial en el primer semestre del año, con tasas interanuales del 20 %. Asia y África emergen como regiones estratégicas en este segmento, lo que obliga a los directivos a replantear rutas, alianzas y capacidades logísticas específicas.
Desde una perspectiva estratégica, el transporte aéreo sigue beneficiándose de los flujos de alto valor y rápida rotación, mientras que el marítimo se ve impulsado por la reposición de inventarios y la reactivación manufacturera. Esta dualidad plantea a los operadores el reto de equilibrar portafolios de servicios, gestionar correctamente el mix modal y reforzar propuestas de valor basadas en visibilidad, fiabilidad y soluciones integradas. En este contexto, el crecimiento del freight forwarding en 2025 no debe interpretarse únicamente como una recuperación de volúmenes, sino como un paso más en la redefinición de los modelos operativos.
Carlos Zubialde (Información Logística)
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