Artículo escrito por el asesor del CDA, Corredactor del Código Aduanero, ley 22415 y modificaciones, Dr. Héctor G. Vidal Albarracín.

El 26 de enero, la Federación Internacional de Asociaciones de Agentes de Aduanas (IFCBA) celebró el primer Día Internacional del Despachante de Aduana. Un evento destinado a reconocer y destacar el papel crucial que estos profesionales desempeñan en la facilitación del comercio global. Sin embargo, mientras el mundo celebraba este hito, Argentina opta por socavar la esencia misma de este reconocimiento.
 
En un sorprendente giro de eventos, nuestro país ha decidido dar un paso atrás en su compromiso con la calidad y la capacitación al eliminar el requisito de idoneidad en el despacho aduanero. Este movimiento, plasmado en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) n° 70/23, ha eclipsado la importancia de una profesión vital para el comercio internacional: la figura del Despachante de Aduana.
 
La eliminación del requisito de idoneidad en el despacho aduanero implica un retroceso significativo para un país que alguna vez se destacó por sus estándares de capacitación y profesionalismo en el ámbito aduanero. La medida, presentada como una búsqueda de mayor libertad y flexibilidad, más bien revela un desconocimiento y una falta de comprensión de la importancia de la formación especializada en un sector tan delicado.
 
¿Cómo es posible que en un momento en que el mundo destaca la relevancia de los Despachantes de Aduana, Argentina opte por desdibujar su papel mediante un decreto? El festejo internacional contrasta fuertemente con la sombra que el DNU n° 70/23 arroja sobre estos profesionales, dejando en entredicho la coherencia de las decisiones gubernamentales.
 
 Un ejemplo instructivo proviene de México, que en 2013 intentó adoptar una medida similar eliminando la idoneidad en el despacho aduanero. Los resultados fueron desastrosos: un aumento en la incidencia de prácticas irregulares, mayor riesgo para la seguridad nacional y un detrimento en la eficiencia del comercio. Argentina parece haber olvidado las lecciones aprendidas por otros países y opta por recorrer un camino arriesgado.
 
La eliminación del requisito de idoneidad no solo afectará la eficiencia del comercio internacional argentino, sino que también devaluará la imagen de los Despachantes de Aduana en el ámbito global. La capacidad de estos profesionales para garantizar el cumplimiento de las regulaciones y salvaguardar la integridad de las transacciones comerciales, sin duda, se verá comprometida.
 
En lugar de avanzar hacia un futuro en el que se promueve la excelencia y la capacitación, Argentina ha elegido un camino que socava la calidad de su sistema aduanero. Es hora de que la opinión pública levante la voz y cuestione esta medida regresiva que coloca en riesgo no solo la reputación de los Despachantes de Aduana, sino también la seguridad y eficiencia del comercio internacional argentino. La libertad no debe ser una excusa para despojar a una profesión de su esencia y poner en peligro los cimientos de un comercio justo y ordenado.
Fuente: CDA

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