El país alcanzó un superávit comercial robusto de US$ 11.286 millones
Complementando este fenómeno, la tendencia negativa en los precios de exportación se revirtió. Después de diez trimestres consecutivos de caída, el índice de precios de exportación creció 0,8% en el tercer trimestre de 2025. Este repunte, aunque moderado, se combinó con una caída del 3,5% en los precios de las importaciones, generando una ganancia en los términos del intercambio del 4,5% solo en ese trimestre. En el promedio de 2025, esta mejora fue del 4%, inyectando US$ 3.509 millones adicionales al superávit comercial, un beneficio neto que fortalece el ingreso nacional.
El incremento del 24,7% en las importaciones, que alcanzaron los US$ 75.791 millones, lejos de ser una señal de preocupación, revela un patrón alentador vinculado a la inversión y la producción. La composición por uso económico es elocuente: las importaciones de Bienes de Capital se expandieron un contundente 51,3% en el año (con 45,1% de aumento en volúmenes), un indicador claro de intenciones de ampliar y modernizar la capacidad productiva. En sintonía, las compras de Bienes Intermedios (insumos) crecieron 5,5% (10,1% en volúmenes), sugiriendo una mayor actividad en la cadena manufacturera nacional.
En relación a la diversificación geográfica, la inserción internacional argentina mostró una diversificación significativa. Si bien Brasil se mantuvo como el principal destino individual, absorbiendo el 14,7% de las exportaciones (US$ 12.771 millones), se registraron avances espectaculares con otros socios. Las ventas a China se dispararon 61,4% (11,3% del total), a Estados Unidos crecieron 22,7% (9,6% del total) y a India 39,1% (6,3% del total). Este patrón reduce la histórica “Brasil dependencia” y refleja una búsqueda de mercados más amplia y dinámica.
El récord exportador no oculta los desequilibrios estructurales que persisten. El intercambio comercial con China arrojó el déficit bilateral más abultado: US$ 8.155 millones. Asimismo, el sector automotriz acumuló un rojo de US$ 8.394 millones, agravándose respecto al año anterior. Estos datos señalan que la histórica dependencia de un mercado único (Brasil) se ha atenuado, pero en parte se ha trasladado a una dependencia de China como proveedor crítico de bienes de consumo duraderos, autopartes y vehículos. Por otro lado, los superávits con bloques como el Resto de la ALADI (+US$ 9.033 millones) e India (+US$ 4.035 millones) financian estos desbalances.
Argentina finaliza 2025 con una noticia macroeconómica excepcional y una microeconómica alentadora. El superávit comercial robusto está sustentado en volúmenes récord de exportaciones, una mejora en los términos del intercambio y un patrón de importaciones que sugiere reinversión y modernización productiva. Sin embargo, el desafío para 2026 es claro: capitalizar esta fortaleza externa.
Los dólares generados por la venta masiva de commodities y energía deben ser el combustible para una reconversión y modernizacion industrial agresiva y estratégica. El objetivo debe ser diversificar la matriz exportadora con mayor valor agregado y sofisticación. El récord de cantidades demuestra la capacidad productiva del país. La próxima meta debe ser un récord en transformación productiva e inserción inteligente en las cadenas globales de valor. El comercio exterior de 2025 no es solo un número promisorio: es una oportunidad histórica para sentar las bases de un crecimiento más equilibrado y sostenible.
Por Horacio Augusto Pereira (El Economista)

