El Gobierno nacional reordenó partidas por $7.419,5 millones para reforzar la operatoria de la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino. La mayor parte de los fondos irá a infraestructura tecnológica y servicios técnicos.

Cuando Adam Smith advertía en 1776 que la riqueza de las naciones también dependía de la capacidad de “transportar, intercambiar y producir” con menos fricciones, describía un problema que sigue vigente: cada demora administrativa encarece el comercio. En esa lógica, el Gobierno nacional reasignó $7.419,5 millones para cubrir necesidades operativas vinculadas con la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA), la plataforma que centraliza información, permisos y trámites asociados con importaciones, exportaciones y tránsito internacional de mercaderías.

La medida quedó formalizada mediante la Decisión Administrativa 26/2026, que ajustó el presupuesto del Ministerio de Economía para atender requerimientos del sistema. En el programa de Gestión de la Producción Industrial y del Comercio se incorporaron $7.419.481.598 de crédito externo: $4.353.906.149 para servicios técnicos y profesionales y $3.065.575.449 para equipos de computación.

La composición de la partida revela el peso de la infraestructura digital en esta etapa: más del 40% de los recursos se orienta a equipamiento informático, mientras el resto se destina a servicios técnicos y profesionales. En términos prácticos, el foco está puesto en sostener una plataforma que depende de la interoperabilidad entre organismos, la disponibilidad de sistemas y la capacidad de procesamiento de información en tiempo real.

La experiencia muestra mejoras en tiempos y costos

La VUCE funciona como una ventanilla de acceso único destinada a centralizar digitalmente trámites e información vinculados con el comercio exterior. Su importancia en la cadena logística radica en que permite integrar procesos administrativos que condicionan el avance de las cargas entre las distintas etapas de una operación internacional. La normativa argentina fija entre sus objetivos aumentar la eficiencia, unificar procedimientos, reducir tiempos y costos, y mejorar la interoperabilidad entre organismos.

En Argentina ya hubo antecedentes que dejaron una referencia clara sobre su impacto. En diciembre de 2018, durante la puesta en marcha de la plataforma, el Gobierno informó que la digitalización del 80% de los trámites necesarios había permitido reducir 65% el tiempo y 5% los costos de los procesos. Esa cifra corresponde a la etapa inicial del sistema, pero sirve para dimensionar el tipo de mejora operativa que busca la integración digital en comercio exterior.

La evolución regional también refuerza esa tendencia. En Perú, entre enero y octubre de 2024, la Ventanilla Única de Comercio Exterior registró más de 612.000 trámites y una reducción del 54% en el tiempo promedio de atención, además de ahorros para los usuarios por más de 122 millones de soles en ese período.

Durante 2025, el sistema peruano amplió todavía más su escala: procesó 794.989 trámites electrónicos y calculó ahorros superiores a 158 millones de soles para sus usuarios. El impacto también alcanzó actividades ligadas a la operatoria portuaria, ya que su componente específico administró 48.777 documentos relacionados con el arribo, operación y zarpe de embarcaciones en puertos marítimos, fluviales y lacustres.

Uruguay ofrece otro caso útil para entender el potencial de estos sistemas. Tras digitalizar mediante su ventanilla única trámites para la importación de carnes, huevos y productos apícolas, el tiempo promedio de aprobación pasó de 14 días con el procedimiento en papel a 3,9 días en formato digital.

Estos ejemplos muestran cómo la digitalización de permisos, certificados e intervenciones puede incidir en variables muy sensibles para la cadena internacional: tiempos de procesamiento, costos administrativos y coordinación entre operadores privados y organismos públicos.

El peso de la infraestructura tecnológica

En ese marco, el componente tecnológico de la nueva adecuación argentina adquiere especial relevancia. De los $7.419,5 millones incorporados al programa de Gestión de la Producción Industrial y del Comercio, $3.065,6 millones se destinan a equipos de computación, mientras que $4.353,9 millones corresponden a servicios técnicos y profesionales.

La VUCE argentina concentra información y trámites requeridos para importaciones, exportaciones y tránsito, y está dirigida a empresas, despachantes, operadores logísticos y organismos con intervención en comercio exterior. En 2024, además, el Gobierno relanzó su portal con capacidad para acceder a más de 500 trámites, planificar operaciones, hacer seguimiento de gestiones y consultar información vinculada con requisitos y normativa.

La modificación presupuestaria no implica, sin embargo, un aumento neto dentro de la subjurisdicción de Producción del Ministerio de Economía, sino una reasignación entre programas. Los fondos incorporados se compensan con reducciones por $6.996,2 millones en políticas para cadenas agroindustriales y por $423,2 millones en partidas vinculadas con competitividad pyme, emprendedores y economía del conocimiento. El resultado neto del área, por lo tanto, no cambia.

Análisis y proyecciones

La decisión confirma una tendencia ya visible en los últimos años: el comercio exterior dejó de depender solo de la expansión física de la infraestructura y pasó a descansar también en la capacidad del Estado para sostener plataformas digitales robustas. Desde la pandemia, además, se consolidó en la región la idea de que la ventanilla única no es apenas una herramienta de simplificación, sino una pieza de competitividad. Si la VUCE mantiene estabilidad técnica, interoperabilidad y cobertura de trámites, puede reducir cuellos de botella, mejorar la previsibilidad para los operadores y bajar costos indirectos. El desafío, como muestran los antecedentes regionales, es que la mejora no sea solo inicial sino sostenida en el tiempo, con sistemas actualizados, integración efectiva entre organismos y soporte suficiente para evitar demoras por fallas operativas.

Cómo evolucionó el tema en los últimos años

La evolución de la VUCE en Argentina refleja un cambio de enfoque: de una digitalización pensada como simplificación administrativa a una plataforma cada vez más estratégica para ordenar el flujo del comercio exterior. En 2018, la discusión giraba en torno a la reducción de trámites y costos; en los años siguientes, el debate pasó a incluir interoperabilidad, trazabilidad, acceso unificado a gestiones y capacidad de seguimiento. El relanzamiento del portal en 2024, con más de 500 trámites disponibles, mostró ese viraje hacia una lógica de servicio más integral. La reasignación presupuestaria actual profundiza esa línea y sugiere que, para el Gobierno, la prioridad está en sostener la base tecnológica que permite que la ventanilla única funcione como un centro operativo y no solo como un catálogo digital de trámites.

La decisión implica así un cambio en la distribución de los recursos hacia la operatoria y la infraestructura tecnológica del comercio exterior. Para las cadenas de abastecimiento internacionales, ese componente tiene una incidencia concreta: cuanto mayor es la integración entre información, permisos y organismos, menor es la cantidad de instancias que pueden transformarse en puntos de demora antes de que una mercadería continúe su recorrido.

Fuente: Identidad Correntina

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