Las fluctuaciones semanales de espacios y el uso permanente de blank sailings complican la planificación logística

Las fluctuaciones semanales de capacidad en los servicios marítimos hacia Sudamérica se han convertido en las más pronunciadas entre las principales rutas del transporte marítimo de contenedores, reflejando un escenario cada vez más complejo para propietarios de cargas, exportadores e importadores.

Así lo señala la edición más reciente del informe Sunday Spotlight de Sea-Intelligence, que concluye que la variabilidad de la oferta de espacios ha aumentado de forma sostenida durante los últimos 14 años, siendo el comercio con Sudamérica el que actualmente registra la mayor inestabilidad entre las grandes rutas marítimas.

De acuerdo con la consultora, mientras el comercio transpacífico constituye la principal excepción por mantener una evolución relativamente estable, los servicios con origen o destino en Sudamérica experimentan importantes variaciones semanales en la capacidad disponible.

Esta situación dificulta la planificación logística de exportadores e importadores, ya que la oferta efectiva de espacios puede modificarse significativamente entre una semana y otra, afectando la programación de embarques, la disponibilidad de equipos y los tiempos de tránsito.

Según Sea-Intelligence, esta creciente volatilidad representa una tendencia de largo plazo y no un fenómeno coyuntural.

“Blank sailings” permanentes

Otro de los principales hallazgos del informe es el cambio estructural observado en la utilización de las blank sailings o cancelaciones de viajes programados. La consultora compara el primer semestre de 2026 con igual período de 2019 y concluye que las líneas navieras utilizan actualmente este mecanismo de manera mucho más intensiva para administrar la capacidad disponible.

Como resultado, el porcentaje de capacidad retirada mediante cancelaciones aumentó hasta un rango de 10% a 14%, muy por encima de los niveles observados antes de la pandemia.

Para Sea-Intelligence, esto confirma que las “blank sailings” dejaron de responder únicamente a contingencias operacionales para transformarse en una herramienta estructural de gestión de oferta.

La firma advierte que este nuevo escenario obliga a los actores de la cadena logística a recalibrar sus estrategias de asignación de carga, planificación de inventarios y gestión de abastecimiento, considerando que la capacidad publicada por las navieras ya no necesariamente coincide con la capacidad que finalmente estará disponible.

Implicancias para el mercado

El estudio sugiere que el mercado del transporte marítimo de contenedores está ingresando en una nueva etapa caracterizada por una administración mucho más activa de la capacidad por parte de las líneas navieras.

En este contexto, la elevada volatilidad observada en los servicios hacia Sudamérica y el uso permanente de cancelaciones de viajes, o “black sailings”, apuntan a un escenario donde la flexibilidad operacional será cada vez más determinante para toda la cadena logística.

Para propietarios de cargas, operadores logísticos y terminales portuarios, ello implica trabajar con mayores márgenes de planificación y considerar que las modificaciones de itinerarios y capacidad dejarán de ser excepcionales para convertirse en parte habitual de la operación del mercado marítimo.

Por Mundo Maritimo

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