Originalmente empezó a hablarse de “Mercado Común” entre Argentina y
Brasil a partir del Acta de Iguazú firmada por ambos presidentes el 30 de
noviembre de 1985. Transcurridos cinco años, el 20 de diciembre de 1990,
luego de un proceso de integración muy efectivo, se firmó entre ambos
países el Acuerdo de Alcance Parcial No. 14 (AAP.CE(14) destinado a
constituir un mercado común.
Tres meses después se firmó el 26 de marzo de 1991 el Tratado de
Asunción que crea un mercado común con el agregado de Paraguay y Uruguay.
Algo si se quiere totalmente lógico: los acuerdos de libre comercio se
justifican más que nada cuando se realizan entre países vecinos o por lo
menos, cercanos.
En los primeros años del siglo XXI las afinidades políticas y hasta
ideológicas, especialmente de los gobiernos de la Argentina y Brasil con
el nuevo gobierno venezolano del ex coronel Chávez hizo ingresar a
Venezuela en el Mercosur, para lo cual el país caribeño abandonó su
pertenencia a la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
El interés era meramente político, no comercial, por cuanto Venezuela es
prácticamente un mono exportador, de petróleo, y sus relaciones
comerciales con los países del Mercosur de más que una relativa
importancia. Ahí empezó a nacer el Club de Amigos. La trayectoria de
Venezuela en el mercado común fue marcada por diversas tensiones
políticas. Por ejemplo, ingresó formalmente recién como Estado miembro
el 31 de julio de 2012. La demora fue de seis años desde el protocolo de
adhesión que había sido en el año 2006. La causa fue porque el Congreso
de Paraguay no ratificaba el ingreso de Venezuela al Mercosur. En el 2012
Paraguay estaba suspendido en esos momentos debido a la destitución del
presidente Lugo (otro miembro del club de amigos) con lo cual los demás
miembros aprovecharon (sino es que la provocaron) para aceptar el ingreso.
Pero lo que pudo hacer Paraguay durante seis años lo hizo la propia
Venezuela que ha tenido dos suspensiones en el tiempo. La primera en
diciembre de 2016 cuando fue suspendida por incumplimiento de las
obligaciones comerciales y normativas que se había comprometido a cumplir
en el protocolo de adhesión (especialmente la incorporación de normas
técnicas y sobre derechos humanos). La segunda suspensión fue agosto de
2017 en que se le aplicó una suspensión de carácter político por haber
cometido una “ruptura del orden democrático” basada en el Protocolo de
Ushuaia, suspendiendo por tiempo indeterminado sus derechos y obligaciones
como Estado Parte.
En el momento actual la suspensión está vigente. Pero, ya se está
hablando de su reincorporación al Mercosur, posición apoyada por tres de
los países miembros. La oposición es la del gobierno argentino.
Un caso diferente al de Venezuela es el de Bolivia. El país andino (que
también es parte de la CAN) Ingresó como el quinto miembro de Mercosur en
julio de 2024 completada la ratificación por parte de los Congresos de los
cuatro miembros originales. Actualmente está integrada formalmente y
cumpliendo un cronograma de transición de cuatro años que terminará en
2028 para adoptar el Arancel Externo Común (AEC) y armonizar toda su
normativa interna con la del resto de los miembros.
Actualmente, Colombia (otro miembro de la CAN) por parte de su presidente,
ha manifestado su interés por formar parte del Mercosur. En el pasado
otros países también han comentado las mismas intenciones, entre ellos el
más extraño de todos es Surinam.
En una palabra: el Club de Amigos siempre está presente. No debería estar
presente la afinidad política. Lo que debería estar presente es la
realidad del comercio, el interés de los países, la conveniencia de hacer
acuerdos con otros Estados con los que puedan realizarse asociaciones
ventajosas desde el punto de vista productivo y comercial.
Por Carlos Canta Yoy (Todocomex)

