El conflicto en Medio Oriente pone a prueba la resiliencia del sector en un contexto donde las perspectivas de crecimiento ya eran moderadas
Conflicto en Oriente Medio presiona la carga aérea global. –El encarecimiento del combustible, la contracción de la capacidad y la creciente incertidumbre contractual están redefiniendo los flujos logísticos y las tarifas en rutas estratégicas, con impacto directo en la planificación del comercio internacional.
La industria global de carga aérea atraviesa un escenario de creciente presión operativa marcado por la volatilidad geopolítica y el alza de los costos energéticos. Según un análisis de la consultora Xeneta, el conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resiliencia del sector en un contexto en el que las perspectivas de crecimiento para 2026 ya eran moderadas.
A diferencia de crisis previas —como la pandemia o las disrupciones en el Mar Rojo— el impacto actual del conflicto en Medio Oriente afecta con mayor intensidad al transporte aéreo que al marítimo. Históricamente utilizado como alternativa frente a interrupciones logísticas, el modo aéreo enfrenta hoy restricciones de capacidad, desvíos operativos y un fuerte incremento en sus costos.
Pese a este escenario, los volúmenes globales han mostrado cierta resiliencia, ubicándose incluso por encima de los niveles de la temporada alta de 2025. Sin embargo, en marzo la demanda registró una caída interanual del 3%, mientras que la capacidad disponible se redujo un 6%, reflejando un mercado tensionado por limitaciones de oferta.
Uno de los principales factores de presión es el aumento del precio del combustible de aviación, que prácticamente se ha duplicado, trasladándose de forma directa a las tarifas. En ese contexto, los precios spot globales alcanzaron en marzo los US$ 2,86 por kilo, su nivel más alto desde diciembre de 2024, con incrementos de hasta 100% en rutas críticas entre el sur y sudeste asiático y Oriente Medio.
La disrupción en hubs clave como Dubái y Doha obligó a las aerolíneas a redistribuir capacidad hacia aeropuertos alternativos, como Mascate y Yeda, generando una reconfiguración de los flujos logísticos globales. Este proceso ha derivado en mayores niveles de congestión en corredores estratégicos, particularmente en las rutas Asia–Europa y Asia–América, donde la región afectada concentra cerca de la mitad de la capacidad.
En paralelo, el mercado contractual evidencia cambios significativos. Durante el primer trimestre de 2026, los actores del sector priorizaron acuerdos de corto plazo, reduciendo la duración de los contratos ante la volatilidad. En marzo, el 52% de los volúmenes globales se negoció en el mercado spot, acercándose a niveles observados durante la pandemia.
Las variaciones tarifarias, sin embargo, han sido dispares. Mientras las rutas entre Asia y América del Norte registraron subas de dos dígitos, los corredores Europa–América del Norte mostraron caídas de hasta el 10%, impulsadas por la recuperación de capacidad en vuelos de pasajeros. En tanto, las rutas entre Europa y Latinoamérica evidenciaron incrementos cercanos al 12%, reflejando restricciones de oferta en ese eje.
De cara a los próximos meses, la evolución del sector dependerá en gran medida de la duración del conflicto en Medio Oriente y de sus efectos sobre la economía global. Si bien la industria ha demostrado capacidad de adaptación, la persistencia de altos costos energéticos y la incertidumbre en la demanda podrían profundizar los ajustes en tarifas, capacidad y estrategias logísticas a escala global.
Fuente: RM Forwarding

