A poco más de ocho meses de haber asumido la gerencia del Aeropuerto Internacional de Rosario, Juan Pío Drovetta repasó el proceso que definió como histórico. La renovación integral de la pista, la ampliación y puesta en valor de la terminal, la incorporación del nuevo sistema de balizamiento y la instalación de mangas de embarque cambiaron de manera sustancial el funcionamiento y la proyección del aeropuerto.
La modernización de la pista y la terminal rosarina permitió elevar la categoría y ampliar su conectividad aérea. Más vuelos de cabotaje, nuevas rutas internacionales, carga y turismo receptivo
“El primer paso era la pista. Estaba agotada y ya no daba para más. A partir de esa obra estructural se pudo avanzar con todo lo demás y hoy tenemos un aeropuerto totalmente renovado”, explicó.
Según señaló, el cambio fue inmediato y perceptible para los usuarios: “La gente que vuelve al aeropuerto nos dice que no lo reconoce, que está lindo, que cambió por completo”.
Un aeropuerto más cercano a la gente
Uno de los ejes centrales que Drovetta destacó fue el de la cercanía. Subrayó que el objetivo de la gestión fue “acercar el aeropuerto a la gente”, desterrando la idea de que volar es solo para un sector reducido de la sociedad. “Hoy vemos familias, trabajadores, Pymes, todos usando el aeropuerto”, afirmó en una entrevista con AM 830.
El crecimiento de la oferta aérea estuvo acompañado por una mayor competencia entre aerolíneas, un factor que impactó directamente en los precios. “Si tenés una sola aerolínea volando al 98% de ocupación, no hay incentivos para bajar tarifas. Cuando hay más oferta y más competencia, el principal beneficiado es el pasajero”, sostuvo.
Más conectividad
En vuelos de cabotaje, el aeropuerto contó con conexiones regulares a Aeroparque y Ezeiza, con dos y hasta tres frecuencias diarias, además de servicios semanales a Iguazú, Bariloche y Mar del Plata. En paralelo, se avanzó en negociaciones para sumar destinos como Mendoza, Salta y Neuquén, y para recuperar rutas estacionales como El Calafate y Ushuaia.
“Santa Fe es la tercera provincia que más tickets corta para ingresar al Parque Nacional Los Glaciares. Con ese dato concreto se puede ir a las aerolíneas y demostrar que el vuelo entre Rosario y Calafate tiene demanda y que tiene que volver”, remarcó.
Proyección internacional
En el plano internacional, el aeropuerto consolidó su rol como puerta de entrada y salida de la provincia. Panamá se afirmó como un hub estratégico a través de Copa Airlines, con un crecimiento proyectado de 10 a 14 frecuencias semanales. Latam, con vuelos vía Lima o San Pablo, permitió conectar Rosario con Europa y Asia.
“Los aviones llevan pasajeros, pero también regresan con gente. Eso es derrame económico directo para la ciudad y para la provincia”, explicó Drovetta.
En ese contexto se inscribió la participación del aeropuerto y del Gobierno provincial en la feria FITUR, en Madrid. “Es la feria de turismo más importante del mundo de habla hispana. Ahí nos posicionamos dentro del stand nacional y mostramos qué tiene Rosario y qué tiene Santa Fe”, señaló.
Las reuniones con operadores y aerolíneas europeas —entre ellas World2Fly, del grupo Iberostar— apuntaron a un objetivo concreto: incorporar a Rosario y a la provincia dentro de los paquetes turísticos internacionales. “No solo queremos que los santafesinos viajen al exterior; queremos que los europeos vengan acá”, afirmó.
Santa Fe como destino
Drovetta enumeró los principales atractivos que se comenzaron a promocionar en el exterior: los más de 850 kilómetros del río Paraná que atraviesan la provincia, los humedales, las estancias rurales, la gastronomía, los museos, el Monumento a la Bandera, el circuito vinculado a Lionel Messi, la isla y el sistema portuario. También destacó como destinos turísticos muy atractivos a la reserva nacional Jaaukanigás y la Laguna de Melincué. “Hay muchísimo para ofrecer y es parte del trabajo que tenemos que hacer para posicionar a Rosario y a Santa Fe en el mapa turístico internacional”, sostuvo.
Carga aérea y producción
El nuevo perfil del aeropuerto no se limitó al transporte de pasajeros. La carga aérea y la logística productiva se consolidaron como otro eje estratégico. A través del programa Exporta Simple, Pymes santafesinas comenzaron a exportar directamente desde Rosario, con beneficios concretos.
“Una pyme que exportó maquinaria y elementos de medición a Estados Unidos ahorró un 50% en costos en dólares, simplemente por salir desde Rosario y no por Ezeiza”, ejemplificó Drovetta.
Además del ahorro económico, destacó la mayor eficiencia, la rapidez y la atención personalizada que brinda el aeropuerto local.
Laboratorios, autopartistas y empresas de base tecnológica aparecieron entre los sectores con mayor potencial para aprovechar esta infraestructura. “El aeropuerto es producción, es logística y es economía real”, sintetizó.
A diferencia de la mayoría de los aeropuertos del país, administrados por concesiones privadas, el de Rosario depende del gobierno de la provincia de Santa Fe. Drovetta destacó que se trató de “un doble desafío”, pero también de una decisión política clara de potenciar la infraestructura aeroportuaria como herramienta de desarrollo.
El vínculo con los organismos nacionales —Anac, Orsna y Eana— fue definido como fluido y operativo, lo que permitió sostener el funcionamiento y la expansión del aeropuerto.
Lo que viene
La agenda futura incluyó nuevos anuncios. En junio se confirmó el inicio de operaciones de una nueva aerolínea con vuelos directos a Punta Cana, desde donde se habilitaron conexiones con Estados Unidos, Canadá y México. Además, se avanzó en gestiones para sumar rutas vinculadas al Mundial y al mercado norteamericano.
Por Ricardo Terán (La Capital)

