El Gobierno nacional trasladó a la Secretaría de Industria y Comercio la potestad de determinar el origen de las mercaderías importadas, un trámite central para la clasificación arancelaria, en medio de cambios normativos que buscan mayor certeza para el comercio exterior
El poder de decidir de dónde proviene un bien importado, factor clave para definir el tratamiento arancelario y las preferencias comerciales, fue transferido desde la Dirección General de Aduanas a la Secretaría de Industria y Comercio, que coordina Pablo Lavigne (foto).
Esta modificación forma parte de una serie de ajustes al régimen aduanero oficializados a través de un decreto que actualiza procedimientos y busca mayor claridad en la clasificación de productos.
La “determinación de origen” es un paso técnico que puede influir en la aplicación de preferencias de acuerdos comerciales como el del Mercosur, en la asignación de cupos y en la eventual activación de medidas como antidumping.
La reasignación de esta función al área que conduce Lavigne responde, según fuentes oficiales, a la necesidad de mejorar la coherencia del sistema en un contexto de aumento de las compras de bienes terminados en el exterior.
Además de este traslado de competencias, el nuevo marco incorpora un mecanismo de “resolución anticipada” para que los importadores conozcan en un plazo acotado (30 días) cómo debe encuadrarse una mercancía en términos arancelarios, lo que aporta previsibilidad a operaciones que antes enfrentaban plazos inciertos en la Aduana.
Especialistas en comercio exterior señalan que no se trata de una revolución normativa, sino de una depuración técnica de procesos que tradicionalmente generaban incertidumbre.
Sin embargo, para empresas con cadenas globales de valor, el detalle de dónde se considera que un producto “se origina” sigue siendo una pieza sensible en la estrategia y el costo de importación.
Fuente: Revista Container

