El país alcanzó un superávit comercial robusto de US$ 11.286 millones

El sector externo de la economía argentina cerró el año 2025 con un desempeño excepcional, marcando un punto de inflexión en su evolución reciente. Según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el país alcanzó un superávit comercial robusto de US$ 11.286 millones, una cifra que no es un mero resultado de precios favorables, sino que se erige sobre un hito estructural: el mayor volumen físico de exportaciones en toda la serie histórica.El crecimiento del 9,3% interanual en las exportaciones, que totalizaron US$ 87.077 millones, tuvo como principal impulsor un aumento sustancial en las cantidades vendidas. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, el país colocó 10% más de bienes físicos en el mundo, con un salto extraordinario del 12,9% en el tercer trimestre en comparación con el mismo período de 2024. Este dinamismo fue liderado por los Productos Primarios (+32,3%) y los Combustibles y Energía (+31,5%), donde la soja protagonizó un incremento espectacular del 335% en volúmenes exportados.

Complementando este fenómeno, la tendencia negativa en los precios de exportación se revirtió. Después de diez trimestres consecutivos de caída, el índice de precios de exportación creció 0,8% en el tercer trimestre de 2025. Este repunte, aunque moderado, se combinó con una caída del 3,5% en los precios de las importaciones, generando una ganancia en los términos del intercambio del 4,5% solo en ese trimestre. En el promedio de 2025, esta mejora fue del 4%, inyectando US$ 3.509 millones adicionales al superávit comercial, un beneficio neto que fortalece el ingreso nacional.

El incremento del 24,7% en las importaciones, que alcanzaron los US$ 75.791 millones, lejos de ser una señal de preocupación, revela un patrón alentador vinculado a la inversión y la producción. La composición por uso económico es elocuente: las importaciones de Bienes de Capital se expandieron un contundente 51,3% en el año (con 45,1% de aumento en volúmenes), un indicador claro de intenciones de ampliar y modernizar la capacidad productiva. En sintonía, las compras de Bienes Intermedios (insumos) crecieron 5,5% (10,1% en volúmenes), sugiriendo una mayor actividad en la cadena manufacturera nacional.

En relación a la diversificación geográfica, la inserción internacional argentina mostró una diversificación significativa. Si bien Brasil se mantuvo como el principal destino individual, absorbiendo el 14,7% de las exportaciones (US$ 12.771 millones), se registraron avances espectaculares con otros socios. Las ventas a China se dispararon 61,4% (11,3% del total), a Estados Unidos crecieron 22,7% (9,6% del total) y a India 39,1% (6,3% del total). Este patrón reduce la histórica “Brasil dependencia” y refleja una búsqueda de mercados más amplia y dinámica.

El récord exportador no oculta los desequilibrios estructurales que persisten. El intercambio comercial con China arrojó el déficit bilateral más abultado: US$ 8.155 millones. Asimismo, el sector automotriz acumuló un rojo de US$ 8.394 millones, agravándose respecto al año anterior. Estos datos señalan que la histórica dependencia de un mercado único (Brasil) se ha atenuado, pero en parte se ha trasladado a una dependencia de China como proveedor crítico de bienes de consumo duraderos, autopartes y vehículos. Por otro lado, los superávits con bloques como el Resto de la ALADI (+US$ 9.033 millones) e India (+US$ 4.035 millones) financian estos desbalances.

Argentina finaliza 2025 con una noticia macroeconómica excepcional y una microeconómica alentadora. El superávit comercial robusto está sustentado en volúmenes récord de exportaciones, una mejora en los términos del intercambio y un patrón de importaciones que sugiere reinversión y modernización productiva. Sin embargo, el desafío para 2026 es claro: capitalizar esta fortaleza externa.

Los dólares generados por la venta masiva de commodities y energía deben ser el combustible para una reconversión y modernizacion industrial agresiva y estratégica. El objetivo debe ser diversificar la matriz exportadora con mayor valor agregado y sofisticación. El récord de cantidades demuestra la capacidad productiva del país. La próxima meta debe ser un récord en transformación productiva e inserción inteligente en las cadenas globales de valor. El comercio exterior de 2025 no es solo un número promisorio: es una oportunidad histórica para sentar las bases de un crecimiento más equilibrado y sostenible.

Por Horacio Augusto Pereira  (El Economista)

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