El cierre de año dejó un escenario de tarifas firmes en el transporte marítimo, con una demanda sostenida en las principales rutas globales y un cambio evidente en los patrones estacionales
El transporte marítimo internacional cerró 2025 con señales de mayor firmeza en los valores de los fletes. El índice compuesto que sigue la evolución de las tarifas spot en las principales rutas globales registró un incremento semanal del 1% y se ubicó en torno a los 2.213 dólares por unidad de 40 pies, acumulando cuatro semanas consecutivas de subas.
La dinámica responde, principalmente, al desempeño de las rutas Asia-Europa, donde la demanda se mantiene activa incluso en un período que históricamente mostraba menor movimiento.
En los servicios que enlazan los principales centros manufactureros del este asiático con los puertos europeos, las tarifas continuaron ajustándose al alza. Los corredores hacia el norte de Europa y el Mediterráneo registraron incrementos de entre 2% y 3% en la última semana, consolidando una tendencia que se repite desde fines de noviembre. Estos flujos concentran una porción relevante del comercio marítimo, funcionan como termómetro de la actividad logística y anticipan movimientos en otras rutas intercontinentales.
Un cambio en la estacionalidad del comercio marítimo
Uno de los aspectos más relevantes de este escenario es el cambio en los patrones estacionales. Durante décadas, diciembre era sinónimo de desaceleración para el transporte marítimo, con menor volumen de cargas y ajustes a la baja en las tarifas. Sin embargo, en los últimos tres años se observaron crecimientos mensuales de dos dígitos en ese mes, lo que indica que los picos de fin de año pasaron a formar parte de una nueva normalidad operativa.
La proximidad del Año Nuevo Lunar explica buena parte de esta dinámica. La festividad implica una paralización parcial de la actividad industrial y logística en China durante aproximadamente dos semanas. Para evitar interrupciones en sus cadenas de abastecimiento, muchos cargadores adelantan sus envíos, concentrando un mayor volumen de operaciones en las semanas previas y sosteniendo la presión sobre la demanda.
Desde la óptica logística, este fenómeno obliga a replantear calendarios de embarque, gestión de inventarios y planificación de capacidad. Lo que antes era un período de menor presión operativa hoy exige coordinación temprana, mayor previsibilidad logística y una lectura más fina de los tiempos internacionales, especialmente en los flujos de larga distancia.
Perspectivas diferenciadas entre Asia-Europa y el transpacífico
En el corto plazo, las proyecciones apuntan a nuevos ajustes leves en las tarifas de las rutas Asia-Europa, impulsados por la combinación de demanda sostenida y una gestión cuidadosa de la capacidad. La cantidad de servicios desplegados, el tamaño de los buques asignados y la velocidad de navegación continúan siendo variables operativas clave para equilibrar oferta y demanda.
En contraste, el corredor transpacífico muestra un comportamiento más estable. Tras haber registrado incrementos significativos en semanas anteriores, las tarifas desde Asia hacia la costa oeste de Estados Unidos se mantuvieron sin cambios recientes. Se trata de uno de los ejes de mayor volumen del comercio marítimo mundial, pero con dinámicas propias vinculadas a los niveles de inventario en destino y a los patrones de consumo del mercado norteamericano.
Esta divergencia entre corredores refleja un mercado cada vez más segmentado por región, donde las condiciones locales pesan tanto como las tendencias globales. Mientras Europa enfrenta un cierre de año con flujos activos y presión sobre la capacidad, América del Norte parece transitar una etapa de mayor equilibrio operativo.
Un mercado más estable, pero aún sensible
En una perspectiva más amplia, los valores actuales de los fletes se ubican claramente por debajo de los máximos alcanzados durante la crisis logística global de 2021-2022, aunque siguen por encima de los mínimos observados en períodos de menor tensión en las cadenas de suministro. La evolución reciente sugiere una estabilización del mercado, con menor volatilidad extrema, pero todavía sensible a factores operativos y estacionales.
La gestión de capacidad por parte de las grandes alianzas marítimas continúa siendo determinante en la formación de precios. Ajustes en la oferta de espacio, reprogramaciones de servicios o eventuales disrupciones en rutas clave pueden alterar rápidamente el equilibrio alcanzado. En ese contexto, la lectura de estos indicadores se vuelve central para la planificación logística internacional de cara al inicio de 2026.
Fuente: MOVANT LOGCOMEX

