Aunque los números muestran que a lo largo de este año la industria todavía arrastra un crecimiento acumulado del 3,1% contra el mismo periodo del 2024, la realidad es que la producción manufacturera atraviesa uno de los peores períodos de su historia.

La razón es que el crecimiento de este año se da contra un derrumbe del 9,5% en 2024, la mayor caída en 20 años. Y a medida que transcurren los meses, el sector no levanta cabezaEn octubre cedió 2,9% contra el mismo período del año anterior.

El retroceso no es nuevo. Según datos de Fundar, el sector pasó de representar cerca del 30% del producto bruto en 1970 a alrededor del 18% en la actualidad.

“La elevada volatilidad macroeconómica de las últimas décadas frenó el crecimiento general de la economía y golpeó especialmente al sector industrial. Cuando los vaivenes son tan fuertes, las empresas invierten menos; con menos inversión es más difícil modernizar plantas; y sin modernización, la competitividad industrial se deteriora”, marca Fundar.

Si bien perdió terreno, sigue siendo uno de los sectores productivos más relevantes. Hoy genera 2,5 millones de puestos de trabajo (el 10,9% del total).

Fundar detalla que sobre 14 sectores productivos, la industria es el cuarto con mayor valor agregado por persona ocupada, sólo por detrás de la minería, el petróleo, las finanzas y la electricidad, gas y agua.

Además, en 2024, los salarios de los trabajadores formales industriales fueron 17% más altos que el promedio de los asalariados formales del sector privado.

Sin embargo, al interior de la industria existen fuertes diferencias. Mientras que la refinación de petróleo y la industria química más que duplican el promedio de los salarios registrados del sector privado, la industria maderera y la textil tienen salarios 30% menores a la media.

El golpe de las importaciones

“Dado el ritmo de aumento de las importaciones de origen China, del orden del 60 % interanual, puede decirse que el 2025 es un año bisagra para la industria, en el que el perfil productivo empieza a ser modelado por el espacio que deja la porción de mercado capturada por las empresas chinas o de países satélites”, indica Jorge Vasconcelos, investigador jefe del IERAL.

“Es necesario abrir la economía e integrarse más al mundo, pero también importa la sincronización de las políticas de eliminación de impuestos, de modernización de la legislación laboral y la política cambiaria”, agrega Vasconcelos.

“Argentina necesita reconvertirse para ser más productiva y competitiva, pero todavía no tiene un régimen cambiario monetario permanente, que permita “descubrir” el tipo de cambio de equilibrio, mientras que las reformas estructurales recién están saliendo de los papeles. De allí que no resulte fácil ponerse en los zapatos de un industrial, salvo en aquellos nichos de mercado obvios, vinculados con recursos naturales y/o servicios asociados a la industria en los que es clave la cercanía entre el proveedor y el cliente”, completa Vasconcelos.

Desde los zapatos de un industrial, Elio del Re, presidente de ADIMRA, la cámara que agrupa a las empresas metalúrgicas, menciona que “el año 2025 es un año que terminó prácticamente empatado con respecto al 2024 que no había bueno para la industria metalúrgica”.

“La industria metalúrgica adecuo su estructura a la nueva realidad del país, porque los precios de los productos transables están muy por debajo de la inflación. Pero las empresas solas hoy tienen que competir frente a países que tienen desplegadas estrategias de política industrial, como son los asiáticos, con subsidios a las exportaciones y es muy difícil que una empresa metalúrgica nacional pueda hacer frente a esos desafíos”, completa Del Re.

Necesitamos volver a hacer política industrial, para ver cómo Argentina puede insertarse en este nuevo mundo”, señala el industrial.

Para 2026 las expectativas para el sector manufacturero en general no son optimistas. Sin embargo hay algunos rubros en vías de recuperarse.

La consultora Abeceb proyecta que la fabricación de agroquímicos aumentará 10,5% pero no se recupera de la baja del 14,8% de este año. A su vez, la producción de electrónica de consumo crecerá el 8% (ya había aumentado 32% este año, pero había caído 36,5% en 2024). Por su parte, la producción automotriz se expandirá el 5,7%.

“El proceso de reconversión sectorial no está terminado, aunque podría aliviarse con la agenda de reformas —tributaria y laboral— cuyo impacto será gradual: acotado en 2026 y más visible hacia el mediano plazo” analizó Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb.

Por ANNABELLA QUIROGA (Clarin)

 

Noticias Relacionadas